Salud

La placenta y el cordón umbilical

  • La naturaleza dicta que lo mejor es dejar al bebé y a su madre conectados a través del cordón umbilical, no apurar ni el pinzamiento ni el corte del mismo y menos aún el alumbramiento de la placenta…

placenta y el cordón umbilical

La placenta juega un rol vital para el bebé desde el origen de su vida. Es parte de la estructura del bebé al momento de la concepción y lo mantiene con vida durante todo el embarazo.

Durante el embarazo la placenta produce las hormonas que mantienen el embarazo en salud y transfiere oxígeno y nutrientes al bebé del torrente sanguíneo de mamá y elimina la toxinas. La placenta está ligada al bebé por tres vías: una vena y dos arterias.

No es exagerado decir que la placenta es el vínculo vital entre la madre y el bebé que le permite al bebé vivir.

La madre naturaleza le da a cada bebé un regalo increíble para su salud futura que consiste en una transfusión de sangre final de la placenta al bebé que sucede en los primeros minutos siguientes al nacimiento. Casi un tercio del volumen total de la sangre del bebé que además es rica en hierro, hierro y oxígeno, células madre, células T, factores inmunológicos, vitamina K y mas… está aún en la placenta y representa un “súper lunch” para ayudar al bebé en su adaptación a la vida fuera del útero.

Entonces, al menos que sea absolutamente necesario por razones médicas, es importante no cortar prematuramente el cordón umbilical mientras que siga pulsando de manera espontánea.

Cuando el cordón no es cortado de manera apresurada y esperamos a que deje de pulsar o de bombear, el bebé se beneficia de dos fuentes de oxígeno: cordón umbilical y respiración y tendrá mas volumen de sangre fluyendo a los pulmones y a todos los tejidos y órganos que que comienzan a funcionar al nacimiento. Las células madre (que son un tipo de células “maestras” que pueden convertirse en cualquier tipo de célula en el cuerpo) están para dar oxígeno a los órganos de los sistemas respiratorio y digestivo, a la piel y a cualquier otro sistema que lo requiera. 

“La evidencia demuestra que el mejor banco de células madre es el mismo bebé”. (Diaz-Rosello 2006).”

También existen beneficios emocionales del contacto temprano mamá-bebé no interrumpido y no violentado. Esto genera picos hormonales benéficos que aseguran un óptimo vínculo e inicio de lactancia -oxytocina, endorfinas, prolactina- las hormonas de maternaje.

El pinzamiento y el corte inmediato del cordón umbilical al nacer es una rutina médica innecesaria, muchas veces aún está pulsando mientras es cortado. No existe ninguna razón para pinzar o cortar el cordón umbilical de manera temprana si éste no ha dejado de latir.

Dejar el cordón intacto

 

En contraste, cuando el cordón no es pinzado ni cortado, la madre alcanza altos niveles hormonales que le permiten alumbrar la placenta de manera natural y segura sin mayor intervención. Lo único que la madre y bebé requieren es el contacto ininterrumpido piel con piel, en un ambiente cálido e íntimo y poder relajarse con su bebé encima de ella y cerca de su pecho. Así, el bebé empezara a buscar el pecho, lo hará de manera instintiva, incluso puede reptar hasta el pecho por si mismo y finalmente prenderse al seno de manera espontánea. Esto estimulará mayores niveles de oxitocina (la hormona del amor), que a su vez provocará la señal para que el calostro pueda estar disponible, provocando contracciones en las paredes uterinas que harán que la placenta se desprenda. En esta armonía, una vez alumbrada la placenta, el útero comenzará a involucionar en menos de una hora y disminuir el factor de riesgo de hemorragia postparto. ¡Maravilloso!

Todo esto sucede en tanto mamá y bebé se conocen por primera vez y se enamoran. 

Lo último que necesitamos hacer es interrumpir el proceso de nacimiento, que no concluye hasta que nace la placenta, de hecho, hasta que esto sucede se considera que la mamá sigue en trabajo de parto. El cordón sigue latiendo en promedio de 10-20 minutos después del nacimiento y el bebé sigue recibiendo sangre de la placenta mientras que ya ha iniciado su respiración por su cuenta. Cuando el bebé ha establecido la respiración y la sangre de la placenta ha llegado al bebé, el cordón deja de latir, esto es un proceso natural. Esto es evidente porque el cordón se alacia y se mira banco y sin latido.

Por todas las razones anteriores la naturaleza dicta que lo mejor es dejar al bebé y a su madre conectados a través del cordón umbilical, no apurar ni el pinzamiento ni el corte del mismo y menos aún el alumbramiento de la placenta… Seguir estos ritmos garantiza un mejor estado de salud para el recién nacido. Sabemos que no siempre es posible pero igual siempre la información es poder y todos los momentos que mamá y bebé puedan pasar piel con piel, amamantando, disfrutando, protegiendo el vínculo… todo suma.

Hablar con tu proveedor de salud sobre respetar estos tiempos en favor del bebé, de pedir tu placenta para llevarla contigo fuera del hospital y darle el mejor manejo que consideres oportuno: hacerla tintura, smoothie, cápsulas, enterrarla, etc. 

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