Nacimiento

La placenta, lo que tienes que saber

  • La placenta, ese órgano que compartes con tu bebé directamente, por medio de él lo alimentas y aportas todos los nutrientes, oxígeno y hormonas que necesita para su desarrollo, con esta ola creciente de la placentofagia -consumir tu placenta después del parto- brotan muchas dudas desde las médicas hasta las que abarcan temas legales, aquí te compartimos lo que debes saber para tomar libre e informadamente tu decisión.

La placenta y su mística forma de árbol, ¿has notado las fotografías de placentas extendidas y su semejanza con el símbolo del árbol de la vida?, esas coincidencias que el universo nos pone para comprender que el origen de todas las cosas está relacionado, ¿o sabes porque festejamos nuestros cumpleaños con un pastel?, bueno es porque la placenta es el primer pastel de nuestra vida -su etimología de latín placenta significa torta/pastel- pero, si es tan importante ¿porqué la desechamos después del embarazo?

Si vas a llevar o has llevado a cabo un parto en casa guiado por una partera sabrás que es común que te ofrecen la opción de ingerir tu placenta, ya sea cruda, cocinada, en licuado o encapsulada. Y qué pasa si voy a atender mi parto en un hospital, ¿cuál es él procedimiento?, además antes de tomar la decisión hay que saber; cuáles son sus beneficios o si existe algún tipo de contraindicación.

Primero, quisiéramos adentrarnos en los beneficios que se le atribuyen, debido a su constitución -rica en hierro, zinc, cobre vitamina K y magnesio- favorece a la recuperación post parto. Restaura la energía, disminuye la depresión post parto, previene anemia y hemorragias excesivas, ayuda a cicatrizar el cuerpo y aumenta la cantidad de leche. (Información documentada en el a Estudio Bromatológico de la Placenta por el Dr. Sergio Sánchez Suárez)

Ahora, no dejemos a un lado que estamos hablando de tejido orgánico alto en nutrientes y minerales por lo que su manejo debe extremar precauciones, no podemos improvisar su consumo, si estamos decididas a ingerirla por su múltiples beneficios tenemos que asegurarnos que la partera tiene la experiencia y credenciales para guiarme en su adecuada ingesta, o bien que si la voy a mandar procesar en cápsulas será en un lugar que cuenta con los estándares y lineamientos de sanidad, la mayoría de ellos se encarga desde la recolección apropiada de la placenta en el hospitalizado casa. Un manejo inadecuado o consumir placenta contaminada o descompuesta puede ser un riesgo para ti y tu bebé.

Si ya estás consciente, informada y sabes cómo ingerirás tu placenta, tienes que externarle a tu médico o ginecólogo tu deseo sobre llevarte tu placenta y preguntarle el formato en el que debes entregar el documento para el procedimiento adecuado de la petición de no desechar tu placenta sino conservarla, si alguna empresa la recolectará también pide que documentos o credenciales deben presentar, y si la llevaras congelada para su consumo en licuado o cocida, igualmente asesórate de dónde conseguir una hielera desechable de las que usan para transportar medicamentos.

Los hospitales consideran la placenta como un desecho biológico por lo que si no la pides o quieres consumir pero no quieres que solo la incineren o manden a algún laboratorio dedicado a la cosmética para cremas antiarrugas o tratamientos capilares. Puedes pedirla y enterrarla en tu jardín o alguna maceta junto con el cordón umbilical de tu bebé como parte de un lindo ritual. Nuevamente hacemos énfasis en que es material orgánico y que necesita manejarse con extrema asepsia.

Es tu derecho y deber estar informada y honrar tus creencias, costumbre o prácticas en pro de tu bienestar y de los tuyos, la clave es hacerlo correctamente y siempre guiadas o supervisadas por un experto.

 

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