Embarazo, Karla Lara, Salud

La maternidad y la edad

  • “Felizmente en mi cuarto piso, celebrando la vida en todas las formas voy contenta de sentirme segura en mi embarazo y de compartir con más y más mujeres esta experiencia positiva y llena de vida.”

maternidad

Recién he cumplido 41 años (aunque prefiero decir vueltas a sol), estoy en el cuarto mes de embarazo de mi cuarto hijo. Cabe mencionar que el mayor de mis hijos tiene recién 6 años y el más pequeño 18 meses.

Personalmente me siento en una de las mejores etapas de mi vida, sin caer en la afirmación de que los 40´s son los nuevos 30´s, sí me siento mucho mas plena y segura de mis elecciones cotidianas, con muchas decisiones de vida tomadas y con valiosa experiencia que puedo usar en mi favor y en el de mis hijos en el viaje de la maternidad. 

Yo, como muchas otras mujeres, decidí aplazar el momento de convertirme en madre anteponiendo muchas otras decisiones y proyectos, cuando por primera vez lo logré a los 35 años, carecía de experiencia y tenía muchas dudas acerca de si era o no demasiado tarde. Con el tiempo, fui entendiendo muchas cosas, desde las básicas fisiológicas hasta las profundas emocionales acerca del embarazo y del nacimiento, aún no termino de saberlo todo. Comprendí por ejemplo, que el cuerpo femenino es naturalmente sabio, que las mujeres tenemos cierta edad conforme al calendario y otra que está representada por nuestro estado de salud y el de nuestros órganos internos, es decir; nuestra edad genética, que depende de nuestro estilo de vida, hábitos de cuidado personal, nutrición, estado de ánimo, herencia genética, etc. En mi persona experimenté que las mujeres podemos concebir y gestar bebés mientras que tengamos un ciclo menstrual presente e idealmente sano. Sin embargo; en mis siguientes embarazos mi edad de manera natural, fue mas avanzada cada vez y estuve expuesta a comentarios, consejos, recomendaciones y hasta etiquetas (como “añosa”) cuando yo no lo solicitaba ni lo quería escuchar, porque sobre todo estaban enfocados en los “peligros” o “riesgos” de ser una madre con mas años. 

De mi propia experiencia y de toda la información en la que siempre busco encontrar el sustento de lo que comparto, aprendí también que nuestra creencia o percepción de que hay edades ideales para tener hijos es solo eso, una “creencia”, y esta creencia deviene de la costumbre, de nuestras culturas, de algunas creencias religiosas y hasta del momento histórico que se atraviesa. Nos han convencido de que existen edades mejores que otras para tener hijos, y basado en ello, sin mayor investigación, muchas mujeres corren angustiadas la carrera contra el tiempo por lograr una maternidad que vislumbran cada vez menos posible o bien, deciden ser madres antes de estar orgánica y conscientemente convencidas para no correr luego el riesgo de ser muy mayores para tener hijos o definitivamente abandonan su sueño.

Cierto es que el cuerpo humano envejece y que ello suma factores de riesgo de salud para todas las actividades que realiza el ser humano, el embarazo no es una excepción, pero una edad límite para concebir y ser madre, tampoco es una regla. Así, se habla ahora de embarazos adolescentes en menores de 20 años, lo cual muchas generaciones atrás era absolutamente aceptado y natural, en el otro extremo estamos las mujeres mayores de 40, en las que se asumen riesgos que no siempre son reales. 

La maternidad en nuestros tiempos es un rol mas que se suma a los muchos que llevamos a cabo las mujeres, personalmente, yo lo considero un rol divino, pero en esta época no es el único, las mujeres ahora y cada vez mas, tenemos muchas y complejas responsabilidades en nuestra participación en las familias y en la sociedad, ello nos ha llevado a dedicar tiempo precioso en muchas cosas valiosas que nos interesan también:  estudiar, prepararnos profesionalmente o especializarnos, trabajar, viajar, emprender  proyectos, generar ingresos, abrir fuentes de trabajo, cambiar de carrera, realizarnos o no con una pareja, hacernos cargo, vaya, de nosotras mismas… y luego, de pronto, entre esos intereses está el de ser mamá, y las mujeres aún, en la mayoría de los sitios geográficos del mundo, requerimos hacer ciertas elecciones y renuncias cuando nos convertimos en madres. Y no siendo suficiente que decidir ser mamá implica ajustes y cambios infinitos y permanentes en nuestras vidas, está también el factor “edad”: la edad que tenemos cuando elegimos ser mamás y esa edad permite de manera tácita a quienes nos rodean emitir perjuicios, opiniones, hablar de temores, infundir miedos sobre riesgos que ni siquiera tienen claros y eso nos llena de inseguridades que no nos sirven para nada.

Una mujer sana que ovula y concibe, puede ser madre. Nuestro cuerpo nos está diciendo que tenemos las características anatómicas y fisiológicas necesarias para tener un bebé. Nos encontramos en la plenitud de nuestra vida, en la madurez de nuestras emociones, dueñas de una piel y un cuerpo que quizá aceptemos mejor que nunca antes, y de todas maneras tenemos dudas (ojo que no siempre son nuestras), y de vuelta, la duda aniquila los sueños. Así, cada mujer es única y su proceso físico y emocional alrededor del embarazo y del nacimiento también lo será, pero ello no incluye el peligro como una condición, ni el riesgo como un ingrediente obligado. 

No afirmo que la maternidad sea para todas las mujeres, no estoy sugiriendo que las mujeres aplacen sus embarazos pasando los 40´s, estoy hablando desde mi experiencia personal con un proceso sano y feliz de embarazo a los 41 años, estoy diciendo que las mujeres sanas podemos tener hijos sin que estemos sujetas a una edad límite de manera  genérica, estoy compartiendo con las mujeres que dudan si dar el paso o no, que es muy posible tener un embarazo sano, pleno, consciente y feliz con el favor y el beneficio de los años y las experiencias vividas, pues es innegable que el tiempo nos ha enseñado mucho y que es entonces, un momento para emprender un viaje dentro de nosotras, en busca de nuestra sabiduría ancestral femenina, es el momento de confiar en nuestro linaje femenino, en nuestros cuerpos y mentes sanas que nos piden un bebé y que mejor aún, nos ofrecen la posibilidad de tenerlo, sin miedo, sin angustia, sin ansiedad, sino con la certeza de que estamos preparadas física y emocionalmente hablando, que tenemos mejores condiciones de vida quizá en algunos aspectos que años atrás, y si ello no es así, no existe una razón real, comprobable y absoluta que incluya a todas las mujeres para que renuncien al sueño de ser mamá por el simple hecho de cumplir un año más.

La maternidad es un viaje evolutivo que emprende cada mujer al concebir, nos hace crecer en cuerpo, mente y espíritu, nos hace hacer espacio para la llegada del ser que será la representación máxima del verdadero amor incondicional y para emprender ese viaje no nos sirven los miedos ni las dudas, nos sirve abrir nuestra mente, nuestro instinto y nuestro corazón junto con el sentido común para orientarnos en el trayecto, nos sirve identificar y conocer nuestro cuerpo, buscar respuestas en nuestro interior antes de ir por ellas afuera, nos sirve confiar en nosotras mismas y en el momento en que estamos por atravesar y recordar que las mujeres somos fuertes y antes de ser madres hemos logrado otras tantas cosas importantes que quizá no pensábamos lograr… y esa fortaleza solo podemos obtenerla de nosotras mismas.

Optar la maternidad siempre puede ser una feliz elección, nada nos garantiza que no existan complicaciones u obstáculos en el camino, pero nada garantiza tampoco que tengamos que pasarlos para lograr el sueño, cada mujer y cada embarazo son únicos, iniciemos cada una nuestro propio viaje sin miedo y sin juicios, menos aún con miedos o juicios ajenos, vamos confiando mas en nosotras y en nuestros cuerpos y en los avances de la medicina, la tecnología, el estudio de la biología y la genética y sobre todo, en que somos responsables de nuestras decisiones y que en asumir esa responsabilidad puede residir la certeza y la felicidad que como resultado tengamos por nuestra elección.

Felizmente en mi cuarto piso, celebrando la vida en todas las formas voy contenta de sentirme segura en mi embarazo y de compartir con mas y mas mujeres esta experiencia positiva y llena de vida.

Karla Lara

Twitter de la autora: @KarlaDoula

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