Karla Lara

La masculinidad re-pensada

  • Las mujeres que somos madres o que tenemos a cargo niños y niñas para cuidar y criar nos toca reflexionar sobre cómo nuestro ejemplo y discurso afectará para bien y para mal la vida y el desarrollo de esos niños.

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Soy mamá de cuatro niños, de los cuales 3 son varones y una niña, mi mayor tiene 6 años y el más pequeño está por nacer. Antes de ser mamá, por alguna razón – de esas inexplicables -,  yo me visualizaba como mamá de “niñas” porque mi nula experiencia me hacía pensar que era “más fácil”…, ahora la vida me ha dado la oportunidad de aprender de tres maestros y junto con ellos la opción de re-descubrir y de re-pensar la masculinidad.

Como mamá de niños he observado y escuchado muchas veces las diferencias en el trato que se les da a los niños y a las niñas, a pesar de que cada día es mayor la consciencia de respetar la igualdad de género, las diferencias existen natural y culturalmente.

Para mi pesar, aún hay personas que les piden a los niños (por pequeños que sean), que se comporten “como hombres”…, esas peticiones a menudo vienen de generaciones mayores (los abuelos por ejemplo, sin embargo; es verdad que también lo he visto en algunos padres), pero, ¿Qué entendemos por portarse como hombre?, ¿Qué significa?

Mientras crece la preocupación de que nuestras niñas son bombardeadas con mensajes que las hipersexualizan, nuestros niños por su lado, reciben mensajes constantes de lo que es ser hombre, como por ejemplo: ser fuerte, ser físicamente corpulento o grande, ser reactivo o agresivo, “no dejarse”, “defenderse”, “no llorar”, no mostrar las emociones llorando o sintiéndose frustrado… y claro, llamar la atención del sexo opuesto para demostrar su “masculinidad”, si lo pensamos un poco mas…, esta manera de ciar (que las más de las veces nos toca a las madres), nos ha llevado a crecer hombres violentos sin que necesariamente hayan nacido así y eso no favorece nada nuestro mundo.

Muchos hombres nacen empáticos, cariñosos, solidarios, sensibles, responsables y no-violentos por naturaleza. Por eso creo que es necesario re-pensar los conceptos que conforman la masculinidad, no solo porque los tiempos han cambiado y siguen cambiando constantemente respecto a los roles ya no tan tradicionales de hombres y mujeres, sino para que nuestros niños (futuros hombres) se sientan cómodos en su ser, en su sentir…, sin sentirse obligados a ciertos comportamientos o reacciones.

Algunas sugerencias para replantear la masculinidad o el “ser hombres” con nuestros hijos varones:
 
1. Reconoce la personalidad de tu hijo:
Los niños nacen con cierto temperamento o carácter (a nivel psicológico no sé cuál sea el término correcto),  pero cada niño tiene una manera de ser que le es orgánica. Es importante reconocer en ellos esa manera que los hace únicos y respetarlos así. No querer cambiar a nuestros hijos es importante para su desarrollo, porque se sentirán cómodos con quienes son y sus acciones y reacciones les serán propias y no aprendidas o guiadas. No inculques la violencia bajo ninguna circunstancia.
 
2. Sé o encuentra un modelo de referencia adecuado:
En tanto creemos que el adulto independiente y quizá hasta violento o agresivo en su trato es digno de admiración (porque sugiere una figura paterna fuerte), los niños tienden mas a admirar a las “personas” empáticas, responsables, cariñosas y que contribuyen a su comunidad. A los niños, como a cualquier persona les gusta ser “bien tratados” y los hombres adultos que muestran cariño y responsabilidad en relaciones saludables son modelos a seguir por los niños: hombres que son calificados de “buenos” son  modelos excelentes.

3. Reta el modelo de masculinidad que muestran los medios: Masculinidad no es igual a machismo,  al igual que con las niñas, es importante explicar a los niños que la imagen de “hombres” que vemos en el cine o la televisión no son modelos reales.

Que los hombres son seres humanos con sentimientos y emociones que pueden expresarse de muchas maneras y que no tiene que ver con ser fuerte o débil, pues sentir y expresar sentimientos es de humanos. Los hombres tienen, igual que las mujeres diferentes complexiones y estaturas y colores de piel, etc., y esa diversidad los distingue a unos de otros y los hace únicos.

4. Platica con ellos que ser masculino no es ser siempre el fuerte o abusar de nadie:

La masculinidad tradicional (culturalmente) mal aprendida por generaciones a menudo sugiere que el “hombre” no se deja o se defiende cuando es necesario, que rescata a las mujeres en problemas y que abusa, si puede del menos fuerte. Mientras el niño crezca consciente de que cada comportamiento tiene una consecuencia, será mas cauteloso de sus acciones y de sus reacciones y podrá elegir desde la consciencia el cómo defenderse de ciertas situaciones o salir airoso sin que necesariamente ejerza la fuerza o la violencia de por medio. A mi hijo mayor le he enseñado que cuenta con el “poder de la palabra”, y que usarlo lo llevará siempre mas lejos de lo que cree…  

Es importante que los niños comprendan desde muy pronto que violencia genera violencia. 

5. Revisa con ellos que consideran ser masculino:

Los niños son niños, tienen comportamientos que caracterizan su género, en los medios impresos y electrónicos encontramos listas de esos comportamientos que incluso llevan a la edad adulta. La masculinidad no tiene que ver necesariamente con la violencia o la fuerza o la dominación. Enseña a tus niños que los estereotipos nos limitan en todo, no fomentes actividades y el uso de juguetes que sean solo de niños o solo de niñas solo porque a nosotros nos educaron así, considera que el niño aprende a través del juego y que muchas veces necesita experimentar y descubrir las cosas, para el niño los juguetes son juguetes, si un niño acaso se interesa por un juguete  rosa o por una muñeca, eso no lo hace menos hombre. No fomentes una cultura permisiva o sexista en la que “ser hombres” signifique hacer lo que sea…

6. Enséñalos a que el no ser violentos es una herramienta para acabar con la violencia:

En este punto cabe el decir que no solo se trata de no causar un problema sino también de evitar que suceda, es una responsabilidad compartida re-educarnos mutuamente respecto a los conceptos del feminismo y el machismo y entender que ningún extremo es bueno y que, incluso la equidad de género tiene sus límites naturales.

Tengamos en cuenta que la crianza enfrenta todo el tiempo, en todos los tiempos, años y años de creencias sobre ciertos conceptos, romper con los paradigmas nunca será sencillo, pero nos toca a los padres tener una consciencia cierta de cómo podemos mejorar no solo la educación de nuestros hijos, sino mirarlos como nuestra aportación para mejorar el mundo en el que vivimos todos. 

Al criar no debemos confundir con “someter o dominar”, porque caemos en el propio extremo que queremos evitar al educar niños varones, pero es importante enseñarlos a pensar, a replantearse las cosas, las actitudes, las reacciones, a permitirles “ser y existir” como niños que son con sus propias formas de ser y de reaccionar, sin que tengan que demostrar algún comportamiento particular para ser “más hombres”.

Las mujeres que somos madres o que tenemos a cargo niños y niñas para cuidar y criar nos toca reflexionar sobre cómo nuestro ejemplo y discurso afectará para bien y para mal la vida y el desarrollo de esos niños. Los niños y las niñas son personas, merecen respeto, merecen ser orientados en la verdad y ser escuchados y tomados en cuenta. Los niños y las niñas necesitan ser acompañados en su crecimiento por adultos que crean en ellos y los vean en sus mejores posibilidades sin que con ello los hagan creer merecedores de todo, ni tampoco menos que nadie. Encontrar un equilibrio nunca será sencillo, pero es importante buscar y agotar las alternativas, las madres en nuestra palabra, en nuestro hacer diario transmitimos a los hijos información tácita que los moldeará a futuro en los hombres y mujeres que vayan a convertirse. 

Pregúntate cuál es tu concepto de “masculinidad” y si acaso es lo que tu respetas, admiras y quieres de un hombre…, si es aceptable, congruente y suma al bienestar general adelante, si alguna respuesta es incómoda o te das cuenta de que necesitas cambiar tu propia concepción, hazlo. Los niños merecen sentir que pueden ser buenas personas, sensibles, tranquilos, empáticos y que eso no los hace más o menos hombres, los varones son hombres desde que nacen y eso no necesita ser destacado por ningún comportamiento ultra desarrollado. Los niños y las niñas merecen y necesitan sentirse libres al ser, al sentir… repensemos la masculinidad y criemos mejores niños para tener mejores hombres.

Karla Lara

@KarlaDoula

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