Claudia Lizaldi

La Madre que nos parió a todos

  • Hablar en términos de la tierra como Madre es devolverle su papel protagónico en la vida y es que cuando pensamos en Mamá podemos ubicar y reconocer esta importancia, podemos respirarla, vivirla y sentirla realmente.

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Gaia

Hemos estado viviendo una época de cambios relacionados al clima intensos, ya no se puede negar que afectamos profundamente el balance de la tierra. Todos hemos sido testigos de estas situaciones: hoy es imposible no enterarse de la frecuencia de los desastres naturales (fuera de lo común) en distintas partes del planeta, de los efectos a veces devastadores de los mismos; y las preguntas en el aire: ¿somos responsables? ¿influimos a tal grado? ¿podemos hacer algo para revertir este proceso? ¿podemos?

Yo me pregunto ¿qué estamos haciendo hoy? Y ¿Quiénes? Y ¿por qué? Creo que en algún punto olvidamos a La Madre Tierra, pudo ser que al margen de la Revolución Industrial, pudo ser que antes. Comenzamos a vivir de forma aislada, sobre concreto y dentro del mismo, a necesitar más y más cosas materiales, a necesitar más del afuera y de lo superficial, quedando completamente separados de esta Madre… la que nos da los nutrientes, la que nos sostiene, la que nos ha recibido para poder existir.

Hablar en términos de la tierra como Madre es devolverle su papel protagónico en la vida y es que cuando pensamos en Mamá podemos ubicar y reconocer esta importancia, podemos respirarla, vivirla, sentirla realmente, todavía tenemos este vínculo, todavía no rompemos por completo la relación necesaria entre Madre e Hijo para existir, para ser la vida y llegar a ella, todavía existe la creación de la misma en el vientre y digo todavía por que al paso que vamos no vaya a suceder que hasta traer hijos al mundo de esta forma pase de moda y las mujeres olviden por completo su regalo de llevar vida en su vientre…

Sin ir más lejos y para sostener lo que digo… ¿cómo se da a luz hoy en día en la mayoría de los casos? En un hospital, con anestesia, sin sentir el proceso, sin vivir la magia que se nos regaló al nacer mujeres de experimentar a la vida de forma tan cercana, tan directa… de ser guerreras y crecernos al dolor y escuchar a nuestro cuerpo y entonces permitir que la vida pase a través de nosotras y entonces ¡lograrlo! Dar a luz.

Bueno, si esto ha sucedido eventualmente en el tema de ser Madres, ha sucedido en forma definitiva con La Madre, la que nos ha dado la oportunidad de la vida en principio y llegó la hora de reconocerla, de volver a ella, de abrazarla y respetarla.

Y por supuesto que se nos puede hacer tarde, podemos perder la oportunidad que aún tenemos hoy para volver a sus brazos, para conectar con lo que en verdad somos y no con lo que hemos creado y así creído que somos a partir de ideas externas y que, hoy podemos ver con más claridad no tienen sentido alguno…

No es tiempo para ver si el vecino está haciéndolo, es tiempo para hacerlo yo, para ocupar la tecnología a mi favor y por lo tanto a favor de la tierra y ya no en su contra.

Es momento de cuestionarnos y salir del adormecimiento en el que nos hemos permitido vivir, caminando con la corriente como zombies, sin preguntarnos el por qué, sin permitirnos actuar distinto.

¿Cómo usar la tecnología a favor de La Madre Tierra? A mi favor. Entra a internet, busca información, colabora haciendo conciencia a través de correos y no te evadas, pues lo cierto es que en cuanto empiezas a leer, a enterarte preferirás volver al letargo y dejar que otros lo hagan; sin embargo, para los otro,s tú formas parte de ese “los otros” y así mismo están esperando que lo hagas tú.

Separar la basura y hacer conciencia entre tus vecinos para que lo hagan, y después tener herramientas para pedirle a la delegación que recoge tu basura para que lo realice, y así crear la cadena, no de afuera hacia adentro, a partir de ti y entonces poder exigirlo.

Al separar la basura, la sorpresa más grande es que prácticamente no generas basura, generas elementos reciclables, no es lo mismo, tomar por un lado el cartón y los papeles, por otro el vidrio, en otro depósito el material plástico, “el pet”, en otro servilletas usadas y desechos del material que usamos para la higiene personal, y si no quieres hacer composta con tu comida, entonces, la comida por otro lado, que todo esto revuelto… eso es la basura, entonces si, la cáscara de plátano con el cartón de los huevos, un bote chorreado de yogurt, servilletas usadas, rastrillos, restos de carne, etc.. etc… no es lo mismo y nunca será. Incluso pensando, por dignidad, por quienes recogen la basura… y no te toma más de diez minutos separar los desechos, enjuagar los recipientes con agua, tanto de plástico como de vidrio y colocarlos cada uno en un bote separado.

En el caso del agua, de las luces, de la energía en todo sentido, de la cantidad de tecnología que compramos como si fuera desechable sólo por que ya salió un modelo nuevo de celular, de iPod, las pilas que usamos, pañales desechables, toallas sanitarias desechables (en ambos casos ya hay opciones fuera de serie que te ahorran dinero y dejas de contaminar -tanto-) vaya sólo piensa en todo lo que consumes, de lo que sea y las opciones que existen y cómo puedes sumarlas a tu vida…

Escribir un artículo sobre La Madre Tierra, no es precisamente escribirlo sobre las acciones precisas, mi intención es que hagamos, todos, tu y yo, conciencia del lugar en el que hoy estamos parados, de lo que es realmente importante, y cómo lo dejamos ir por consumir lo que termina por vaciarnos más pues nuestros mundos armados por cosas superficiales terminan por perecer y mostrarnos la cruda realidad…

Nunca alimentamos lo que era real, lo que no puede morir, las relaciones entre amigos, con tu familia, contigo mismo, con la fuente, Dios, o como quieras llamarlo…  el crecimiento espiritual que necesita, créeme, de más tiempo que el económico, pero es más redituable, al final todos tomaremos una transición, todos vamos (por usar el nombre común) a morir, sin embargo lo que fuimos y dejamos, esas huellas importan, son vínculos inmortales.

Detente a pensar, a escribir qué puedes y qué quieres hacer tu, que relación tienes con La Madre naturaleza, con los árboles, con las plantas, qué comes, de dónde viene esa comida, que tipo de contaminación generas y cómo puedes transformarlo, detente, para por un momento y siente que estar aquí, vivos es una oportunidad mucho más grande de lo que hemos venido pensando y que agradecer esa oportunidad significa cuidarla, respetarla y abrazarla en toda la extensión de la palabra, y aún más grande reconoce que sí tienes el poder, que sí puedes hacer algo y que amar a esta Madre que aquí nos tiene, que nos ha soportado tanto es una decisión personal de la mano con la acción diaria…

Todo mi amor y mi respeto a cada ser, que cada paso lo demos despiertos y conscientes de nuestro poder.

Claudia

Twitter de Claudia Lizaldi: @ClaudiaLizaldi

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