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La búsqueda de la felicidad y del significado de la vida

  • Quienes comprenden que hay una comunión entre los seres vivos, quienes saben que hay mucho más en la vida que uno mismo, pueden trabajar para un bien mayor.

búsqueda de la felicidad

Viktor Frankl fue un psiquiatra y neurólogo austriaco que pasó un periodo de su vida dentro de un campo de concentración nazi. A pesar de haber vivido tiempos terribles, en los que perdió a su familia, incluyendo a su esposa embarazada, logró salir adelante una y otra vez. Escribió su famoso libro “El hombre en busca de sentido” en el que concluyó la diferencia entre los que sobrevivieron y los que perecieron en esta guerra: conocer cuál era su propósito en esta vida.

Millones de personas se han rendido, millones buscan el suicidio pues no han encontrado algo por lo que valga la pena vivir. Por otro lado, miles de personas han sobrevivido trágicos episodios gracias a que se aferran a sus hijos, a sus familiares, a un proyecto, a algo que les da motivos para seguir respirando. “Aquél que conozca el ‘por qué’ de su existencia, podrá soportar casi cualquier ‘cómo’”, escribe Frankl.

Recientemente, una encuesta realizada por Gallup, reporta que el 60% de los norteamericanos se consideran felices, a pesar del estrés o las preocupaciones. Por otro lado, el 40% no han descubierto un propósito claro en sus vidas, o bien se consideran neutrales a si la vida tienen un sentido.

Asimismo, estudios han mostrado que tener un propósito en la vida incrementa el bienestar, la satisfacción por la vida, la salud mental y física, la autoestima, la resiliencia y, por otro lado, reduce las probabilidades de depresión.

De hecho, la gran contribución de Viktor Frankl a la psicología fue la logoterapia: ayudar a que las personas superen su depresión y alcancen un bienestar al encontrar su propósito único en la vida.

¿Felicidad o sentido?

Otro estudio, a publicarse en el Journal of Positive Psychology, explica los resultados de una encuesta a 400 voluntarios: plantea que es diferente una “vida alegre” a una “vida significativa”. La primera está asociada a “tomar” de la vida y de las personas, mientras que la significativa corresponde a “dar”.

Una vida simplemente alegre o cómoda es cuando uno cubre sus necesidades: si uno tiene hambre, come y por ello se siente contento. Sin embargo, esta búsqueda nos lleva a una forma de vida egoísta, pues uno sigue pidiendo más comida, más bebida, más dinero, y también más atención o más muestras de cariño.

Por otro lado, quienes comprenden que hay una comunión entre los seres vivos, quienes saben que hay mucho más en la vida que uno mismo, pueden trabajar para un bien mayor. Por ejemplo, tener hijos requiere sacrificios, atención y cariños. Parte de nuestra naturaleza humana es cuidarnos los unos a los otros y contribuir entre nosotros.

Cada uno tiene un propósito único en esta vida, unos nacimos para ser padres y criar nuevos seres humanos, otros para ser maestros y compartir enseñanzas, otros como Frankl siguieron adelante para llevar al mundo el conocimiento que creían necesario que se supiera.

Y tú ¿sabes tu propósito en esta vida? 

 [TheAtlantic]

 

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