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La ausencia de papá en el hogar puede afectar así a tu hija

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Cuando dos personas se atraen, se enamoran, se pelean y se aman sobre todas las cosas, probablemente terminen madurando de la manera más valiosa para el ser humano. La pareja se convertirá en el próximo maestro de nuestras peripecias profesionales, humanas y, sobre todo, las emocionales. Idealmente, la pareja se convertirá, lenta y dolorosamente, en un reflejo de nuestra propia autorrealización individual y relacional. 

Sin embargo, como seres humanos, tanto nuestra pareja como uno mismo contamos con cualidades y defectos, puntos fuertes e inseguridades, momentos de tranquilidad y tormentos por nuestros demonios internos; e incluso decidir acerca de las costumbres y tradiciones (conscientes e inconscientes) de nuestras respectivas familias, como quién se encargará del quehacer en el hogar, si se tendrán hijos y cuántos, qué tan cercanos se mantendrán los papás de la nueva pareja, etcétera. 

De ese modo, casi sin darnos cuenta, transmitimos nuestras fortalezas, inseguridades y costumbres a nuestros hijos durante el proceso de la crianza. Los hijos se convierten en testigos y resultados de la educación de cada miembro de la pareja. Y por supuesto, el hijo crecerá con sus propias perspectivas de ambas figuras paternas (personas que fungieron el rol materno y paterno), adecuándose a la que mejor se le acomode. 

Por consiguiente, el modo en que las figuras paternas actúan, afecta de manera contundente en el desarrollo psicológico (y hasta físico) de los niños. En el caso de la influencia de la figura del padre en relación con las hijas, las psicólogas Sarah E. Hill y Danielle J. Del Priore encontraron una importante correlación entre la ausencia tanto física como psicológica del primero y la tendencia de una vida sexual activa a temprana edad de las segundas. 

Cuando el padre está ausente, eso básicamente ofrece a las jóvenes una señal acerca de los futuros estándares de las parejas, dentro del sistema en el que nacieron.Cuando la familia de una niña se rompe, y su padre se va o no está cerca de ella, ella ve su futuro como: los hombres no se quedan por mucho tiempo, y su pareja puede que tampoco lo haga. Entonces encontrar a un hombre requiere una acción rápida. Mientras más pronto ella sea capaz de concebir, será mejor. Ella no puede decidir conscientemente entrar más temprano a la etapa de la pubertad, pero su biología toma la decisión de manera preconsciente. Esto podría ayudar a facilitar lo que llamamos, en ciencias de la evolución, una estrategia reproductiva más rápida. 

Por el otro lado, una niña que crece con una familia cuyos padres son unidos, se siente más segura, por lo que adopta una estrategia reproductiva más lenta. Ella puede concluir que tiene más tiempo libre para embarazarse. Ella puede estar más pendiente en su preparación: “Si vas a invertir en padres, estás invirtiendo en recursos reproductivos. Si la expectativa es que no recibas ninguna ganancia, entonces deberías dirigirte hacia la estrategia más rápida.”

De acuerdo con las investigadoras, la situación ha empezado a cambiar desde que las figuras paternas están desapareciendo: cada vez hay menos participando en las vidas de sus hijos, resultando en efectos profundos y contraproducentes cuando la niña entre a la pubertad.

En uno de los estudios realizados por Sarah E. Hill y Danielle J. Del Priore, se encontró que las jóvenes tendían expresarse de manera sexualmente riesgosa si tendían a recordar experiencias incómodas con sus figuras paternas. Mientras que los recuerdos positivos las jalaban hacia el lado opuesto de esas actividades sexuales. “Las jóvenes pueden ser sexualmente más liberales después de recordar algún incidente en relación con la ausencia del padre. Incluso, en tener actitudes más peligrosas como andar en bici sin casco y otras más.” Hill puntualizó. 

fathers-and-daughters-2De ese modo, Bruce J. Ellis, de la Universidad de Arizona, recalcó que la idea central es que las experiencias de la infancia pueden cambiar la perspectiva de la niña en relación con las parejas. Como si las experiencias más tempranas definieran la estrategia reproductiva que las niñas usarán cuando sean mujeres. 

En su investigación encontró que en una familia de padres divorciados, la hermana menor tenía su periodo menstrual once meses antes que sus hermanas mayores (pero sólo en los hogares en que los hombres fueron considerados como malos padres). La conclusión era contundente: la ausencia emocional o física de los padres en la infancia de las niñas puede ser la “transición clave” que altera el desarrollo sexual:

Las niñas que crecieron con un padre a quien admiraban (quien pasaba más tiempo con ellas) mostraron niveles de conducta sexual menos peligrosas. Las hermanas más jóvenes, quienes pasaron menos tiempo con el papá, tendían a tomar más riesgos a nivel sexual.

Para él, sólo podía tratarse de un efecto de las hormonas: “Hay pruebas contundentes de investigaciones en animales, que la exposición a las feromonas de machos (no familiares)  puede acelerar el desarrollo de la pubertad, y otras investigaciones señalan que la exposición a las feromonas de un padre puede retrasarlo.” De ese modo, si se extrapola la situación con los humanos, las feromonas podrían explicar cómo la presencia o la ausencia de la figura paterna afecta en el comportamiento de las hijas. Por supuesto, esto es sólo una hipótesis…

Cabe señalarse que todas estas teorías son desde una perspectiva evolucionista, donde se cree que los humanos basan sus actividades en la posibilidad de reproducirse. Sin embargo, es muy importante tomar en cuenta que la ausencia de un padre no lleva al fracaso a la relación familiar ni a los hijos. Por ejemplo, en el caso donde alguno de los padres sea violento y negligente con las necesidades de los miembros de la familia, es indudable indispensable que ese miembro se aleje. 

Las figuras paternas y maternas son evidentemente símbolos influyentes en la vida de los hijos, así como de la pareja misma. Sin embargo, como hemos mencionado anteriormente, las figuras paternas no tienen que ser forzosamente los padres o las madres, sino una persona que funja los roles de autoridad, guía, cuidado y afecto que los niños necesitan.

El amor y el apoyo que un niño pueda sentir de esa figura paternal es lo que le dará fuerzas a superar cualquier obstáculo; un ejemplo es Barack Obama, quien creció sin un padre. De ese modo, la paternidad, así como la maternidad, se consideran indispensables porque son el factor clave para que las personas se conviertan en adultos sanos y felices. 

En consecuencia, en el caso que desees tener un hijo, es aconsejable conocerte primero, y después (re)conocer a tu pareja: ¿cuáles son los puntos fuertes y sus áreas de crecimiento?, ¿por qué desean tener un hijo?, ¿cuáles son las costumbres de sus respectivas familias que perdurarán durante la crianza? o ¿qué es lo que le enseñarán respecto a la demostración de afecto?

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