Crianza, Ser Padres

Hiperpaternidad, la causa de la generación blandita

  • Los hijos merecen atención y cuidados, pero también es importante dejarlos desarrollar sus propias herramientas para enfrentar la vida y poder ser adultos funcionales. La Hiperpaternidad son los cuidados excesivos que limitan el desarrollo de los hijos orillando los a se parte de la generación blandita.

Generación tras generación los parámetros de crianza se van modificando de acuerdo a los descubrimientos de la psicología y la salud. Si bien ahora podemos identificar y hemos erradicado muchas prácticas que no eran saludables para la convivencia familia, tales como el miedo o control excesivo como medida disciplinaria o los golpes como correctivo, cierto es también que en algunos casos la tendencia se está yendo al otro extremo, cayendo en la sobreprotección a los hijos.

Padres cargando mochilas a sus hijos, -de kinder hasta secundaria- investigando por el grupo de Whatsapp que es de tarea y como se hace, niños que llegan con maquetas que evidentemente no fueron hechas por ellos, sistemas educativos en donde si el alumno no alcanza sus competencias genera tanta carga administrativa y responsabilidad al maestro que es más sencillo poner un 6, estas y muchas más situaciones se ven hoy en día en las familias y escuelas. La intención es sin duda la mejor, el resultado no.

Eva Miller, periodista y escritora del libro Hiperpaternidad, del modelo mueble al modelo altar explica que  el término es acuñado al tipo de crianza basada en la atención excesiva a los hijos donde se gira y centra todo hacia ellos, les resuelven todo sin permitirles experimentar por cuenta propia, creen y les hacen creer a los hijos que son superiores a otros niños.

Lo que en realidad pasa es que cuando nos dejamos cegar por el amor perdemos perspectiva, nuestros hijos nos necesitan y claro que los tenemos que amar y tratar como lo que son; lo más importante. Lo que tenemos que cuidar es que en ese todo que les queremos dar, agreguemos también responsabilidad, la oportunidad de aprender de sus errores y dejarlos levantarse solos cuando se caen.

La generación blandita ya se está enfrentando a la vida universitaria, a su primer empleo y los sociólogos identifican en estos grupos de jóvenes una muy baja tolerancia a la frustración y una tendencia constante de responsabilizar a los demás o a las circunstancias por sus errores o desaciertos.

Cuando hacemos todo por nuestros hijos o no les permitimos hacerlo por miedo a que fallen, el mensaje que ellos leen es ‘tú no puedes hacerlo’. Cuando los dejamos equivocarse y los guías durante su proceso de aprendizaje les permitimos además de procesar la experiencia a también confiar en ellos mismos.

La receta infalible consiste en amarlos con todo nuestro corazón, y acompañarlos a crecer, aplaudir sus logros y motivarlos a levantarse cuando se caigan. Darles las herramientas para que tengan la resiliencia e inteligencia emocional que se necesita serán el mejor regalo. Hijos seguros y felices, padres felices y realizados.

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