Karla Lara

Hagamos el amor, no la guerra (de madres)

  • La “guerra de madres” se refiere a las múltiples opiniones que hacen unas madres respecto de otras y los calificativos de justo o injusto, o de correcto o incorrecto de sus apreciaciones.

Guerra de Madres

No abras los labios si no estás seguro de que lo que vas a decir es más hermoso que el silencio.

Proverbio árabe

¿Qué no suena maravilloso esto de hacer el amor?, ¿Qué viene a tu mente cuándo escuchas y/o lees la palabra guerra?, es que en esta ocasión quiero hablar de la guerra que provocamos, permitimos, hacemos, vivimos u olvidamos: los conflictos que se viven día a día entre algunas personas, esa guerra que es interna y que luego, a veces; arremete contra otras tantas que nos rodean o a las que rodeamos.

Recién me encontré con algunos textos que se referían en contenidos o en sus título a la denominada “guerra entre madres”, aquí cabe hacer un paréntesis y explicar que el término original es en inglés Mommy Wars y se refiere a las actitudes y críticas negativas que suceden entre las mamás que están en casa y las madres que trabajan fuera de casa. El término se hizo popular a partir de la publicación del libro de Leslie Morgan Steiner, “Mommy Wars: Stay-at-Home and Career Moms Face Off on Their Choices, Their Lives, Their Families (Guerra entre madres: mamás en casa y mamás ejecutivas se enfrentan en sus elecciones, sus vidas, sus familias). Honestamente el término en inglés y su versión en español me parece triste y nada atinado, me inquieta enterarme que en estos tiempos siga existiendo una competencia negativa para calificar a la maternidad, para encuadrar las habilidades, las virtudes y lo que aporta una madre según la opinión de otra hacia sus hijos, sobre todo porque concibo la maternidad como un acto de amor sin excepción y asignarle un apelativo de “guerra” es ir en contra del amor.

Es verdad que cada mujer es absolutamente distinta de otra, que cada una de nosotras además tenemos experiencias propias y estamos formadas con experiencias, valores y apreciaciones distintas sobre las mismas cosas y situaciones, lo que nos hace tener un equipaje emocional diferente, pero estas distinciones no son exclusivas de las mujeres, son inherentes al ser humano, esas diferencias en realidad nos enriquecen de manera absoluta, el hecho de que cada quien sepa hacer cosas distintas nos permite (si lo hacemos bien), complementarnos. A esto me refiero yo cuando hablo de crianza en tribu; porque históricamente y naturalmente el ser humano ha sido social, es últimamente que hemos permitido intelectualizar en exceso la mayoría de nuestras emociones y de nuestros procesos fisiológicos, que nos hemos acercado a la tecnología y alejado de la humanidad y que nos hemos dejado de mirar, de escuchar, de tocar, de acompañar, en muchos momentos, de muchas formas…, y muchas veces entre las mismas mujeres.

La “guerra de madres” se refiere a las múltiples opiniones que hacen unas madres respecto de otras y los calificativos de justo o injusto, o de correcto o incorrecto de sus apreciaciones. Así, se usa dicho término para comparar temas y formas de crianza, entre madres jóvenes y las no tan jóvenes; madres que trabajan y las que no lo hacen; madres que amamantan y las que dan fórmula; madres que usan pañales ecológicos y las que usan desechables; madres que eligen un sistema escolarizado para sus hijos y las que optan por una educación en casa (homeschooling); madres casadas y madres solteras; madres que tienen un solo hijo y madres que tienen más de uno; y así; tristemente la lista puede crecer de manera desmedida pues efectivamente las madres, todas, somos distintas; por el simple hecho de ser personas, pero eso no es sinónimo de ser mejores o peores, ni siquiera implica que debamos hacer comparaciones.

Fomentar este tipo de controversias o crear distinciones en el afán de confrontar las decisiones y opciones que tomamos las mujeres respecto a los hijos, nos daña a todas. Es una forma agresiva de actuar, nos separa como comunidad, nos aleja de nuestra naturaleza tribal, por eso tengo algunas propuestas para encontrarnos más seguido, para no ser parte de esta cadena viciosa, para apoyarnos y para identificar que en el “ser” madres, tenemos un punto en común todas: el amor por nuestros hijos.

    No participes.

Opinar sobre otras personas es tentador, pero procura no hacerlo, si lo que vas a opinar no ayuda, quédate con tus pensamientos, tu libertad para expresarte existe, pero si va a lastimar a otro, no vale la pena que opines. Si alguien más quiere hacerte saber su opinión negativa de otra madre, si hace juicios y te involucra; no lo permitas, parar el comentario a tiempo interrumpe el efecto negativo.

    Piensa antes de hablar.

Hasta el comentario más simple puede causar un efecto, recordemos que las palabras son poderosas, revisa tu intención respecto a lo que quieres decir antes de pronunciarlo.

    Entiende que hay circunstancias, no todas son elecciones.

No emitas juicios u opiniones sin antes ponerte en la situación de la otra madre, notarás que no siempre se tiene la oportunidad de elegir, muchas veces las circunstancias que cada una vive limitan o abren las opciones, todas queremos lo mejor para nuestros hijos.

    Elige tener paz por encima de tener la razón.

Tus ideas, tus métodos, tus costumbres, tu ritmo de vida, tu organización pueden funcionarte perfecto, o no, pero no significa que le deben funcionar a alguien más. Dar un consejo es una cosa pero querer imponerse es otra muy distinta. Las relaciones con las personas que amamos y que nos importan valen mucho y dar respeto es una forma de dar amor, dicen que vale más tener paz que tener la razón.

       Recuerda que no hay recetas para ser padres.

Los bebés y los niños no vienen con un manual de uso y de trato, cada uno es diferente a otro, lo mismo que sus padres de otros padres, y eso está bien.

Competir puede ser algo positivo cuando fomenta el esfuerzo para que se haga algo mejor, pero competir respecto a nuestras maneras y tiempos para ejercer nuestra maternidad no es necesario y no nos suma nada entre mujeres.

Guerra de Madres

Mejor que competitivas seamos empáticas, compasivas unas con otras, solidarias y amorosas entre nosotras, el tiempo de la maternidad es un tiempo sagrado, no hay mejor manera de disfrutarlo que conforme a lo que cada mujer pueda hacer y esté convencida de que le funciona. Si nos escuchamos más, si nos miramos más, si nos ponemos en el lugar de la otra madre, si nos ofrecemos ayuda, si aceptamos la ayuda, si agradecemos la ayuda, si retribuimos sin que nos sea solicitado, si nos defendemos y cuidamos entre nosotras, si nos aconsejamos sin juzgarnos, si nos acompañamos y compartimos nuestras buenas experiencias e ideas, si hacemos y proponemos en positivo, podremos construir mejores, bellas, fuertes y trascendentes relaciones.

Tengo la dicha de estar rodeada de mujeres que aman y apoyan, muchas de ellas a las que considero hermanas por elección, mujeres que me han ayudado de muchas maneras, en muchos momentos y con quienes me siento feliz de compartir mi maternidad, son de diferentes edades, las conozco de diferentes lugares y vidas, pero la coincidencia es la misma: somos madres y nuestra sociedad necesita que seamos comadres en la maternidad, nosotras lo necesitamos y es verdad que siempre existe la posibilidad de que las relaciones entre mujeres se dañen, pero existe el otro extremo en el cual las mujeres nos queremos, nos respetamos, nos reconocemos, nos respetamos, nos amamos y se quieren, se reconocen, se respetan, se aman y se ayudan y esas son maneras bellas de hacer el amor.

Cuidarnos entre mujeres nos ayuda a todas a vivir mejor, a estar mas felices, mas tranquilas y mas en paz con nuestras circunstancias, opciones y decisiones. A veces, no existen situaciones buenas o malas, simplemente es lo que es, es lo que tenemos por vivir y vivir debería tratarse de amar y de disfrutar siempre que sea posible. Entonces, con nuestro espíritu naturalmente creativo vamos haciendo el amor, vamos creando el amor, vamos sonriendo genuinamente a otras mujeres que también son madres, que también tienen momentos de gloria y momentos de tristeza en su maternidad, vamos tomándonos de las manos simbólica y verdaderamente para reconocer que el amor todo lo puede y que las personas no necesitamos mas guerras de ningún tipo.

Twitter de Karla Lara: @Karla Doula

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