Salud, Sexualidad

Fantasías sexuales: la verdadera comunicación

  • Las fantasías se presentan entonces como una forma lúdica de lo imaginable, de lo posible, de lo imposible, de la unión del placer, de un antídoto contra la rutinización de las relaciones.

Fantasías sexuales

Las fantasías sexuales representan la verdadera comunicación. Hay ocasiones en que necesitamos una fuga mental ante la presión de un suceso emocional, académico o profesional. Podemos inclusive caer en pensamientos que expresan deseos, anhelos, miedos, entre otros. Sin embargo, ¿por qué son tan importantes las fantasías en la vida cotidiana?

La fantasía es un proceso (cognitivo y emocional) que nos permite descansar de la precipitación afectiva. Se trata de un recurso humano que abre las puertas a la creatividad, la inteligencia y la homeostasis natural. Fungen como una vía de adaptación progresiva que da pie a un desarrollo exitoso a lo largo de nuestra vida.

Sin embargo, la cultura en la que vivimos rompe con esta premisa liberadora de emociones y esquemas (neurológicos y cognitivos) que dan vida a los recursos necesarios para un bienestar integral. Ante una demanda latente de un éxito individualista, donde el principal factor de motivación es la gloria profesional o familiar, se permite fantasear dentro de los límites de las proposiciones socialmente aceptadas y a horarios preestablecidamente adecuados. Es decir, en momentos en que no se interfiera con la agenda de producción, y con fantasías que permitan la aceptación (y hasta el afecto) de cierto grupo social.

No obstante, en una cultura rígida como la occidental, un individuo promedio requiere adaptarse a las exigencias realistas antifantasiosas. ¿Y qué se hace con las fantasías naturales que expresan los deseos y emociones de uno? 

Al prestar debida atención a las fantasías, Fina Sanz, psicóloga y cofundadora de la Sociedad de Sexología, explica que las fantasías son una “forma de expresar la insatisfacción en cualquier terreno de nuestra vida”. Por lo que las fantasías se convierten en un aspecto compensatorio de una realidad que le genera cierta frustración, y en consecuencia son una especie de búsqueda de la futura identidad durante la adultez. No obstante, hay ocasiones en que una fantasía hecha realidad tiene el poder de generar angustia y miedo acerca de lo que una persona intenta expresar (y qué tiene que decir sobre él o ella). Y es que muchos de los miedos revelan la confusión que existe entre el campo de lo imaginario y la realidad; en especial en el ámbito de la sexualidad.

Cuando nos permitimos fantasear: todo está permitido ya que no hay límites. Podemos fantasear que ese actor o esa actriz hace que nuestra piel se enchine con tan sólo una caricia en el cuello con sus labios, y así continuar con otras imágenes que nos exciten à fur et à mesure. En palabras de Fina Sanz, “[E]s como la creatividad, ilimitada.” Y es que a partir de ellas se pueden entender actitudes, valores, roles, entre otros tanto del sujeto, de su historia pasada como de su vida actual.

En el campo de lo imaginario, en las fantasías, no hay perversiones. No hay fantasías buenas o malas; hay producciones que expresan cosas, que revelan aspectos de la persona, a veces más allá del o aparentemente se manifiesta como sexual, pudiendo interpretarse como expresiones de deseo sexual; de emociones, pudiendo en ocasiones combinarse todo en una misma fantasía.

Lo interesante de las fantasías es que es necesaria la frustración, ya que marcan el límite entre el mundo de la ilusión y la realidad. Asumir este límite es importante pues abre la posibilidad de generar respeto y tolerancia hacia unx y a hacia unx otrx. Esta frontera ofrecerá un entendimiento acerca de nuestra dificultad de comunicarnos sobre lo que nos frustra de nuestra realidad, de modo que intentemos ajustar ésta a elementos posibles de nuestras fantasías.

Hasta entonces las fantasías se convertirán en una expresión de sentimientos, de estados de ánimo, que se presentan en el ámbito del placer tanto personal como con una pareja. Las fantasías se presentan entonces como una forma lúdica de lo imaginable, de lo posible, de lo imposible, de la unión del placer, de un antídoto contra la rutinización de las relaciones. No obstante, no hay que olvidar que, aunque en la fantasía todo está permitido, en la realidad es indispensable un factor básico: la aceptación de esx otrx. De lo contrario, se convertirá en una relación de imposición, de abuso de poder, de una víctima y un victimario. Así que, date la oportunidad de preguntarte, ¿cuáles son tus fantasías?

María José CA

@deixismj

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