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El olor del recién nacido es adictivo

  • Un estudio reciente encontró que el olor a recién nacido es adictivo para las mujeres, especialmente para las mamás, porque decubrió que activa los mismos centros de placer que activa la comida para los que tienen hambre y las drogas para los drogadictos.

El olor del recién nacido activa los mismos circuitos de recompensa que algunas drogas: es adictivo. Son los mismos circuitos que se activan cuando se come teniendo hambre o cuando un adicto recibe su droga, explica Johannes Frasnelli, investigador de la Universidad de Montreal. 

Johannes Frasnelli y un equipo internacional de científicos de la Universidad Técnica de Dresden en Alemania, realizó una resonancia magnética (MRI) en el cerebro de 30 mujeres a medida que olían la  pijama que habían usado los recién nacidos en sus dos primeros días de vida. La mitad de las mujeres estudiadas eran nuevas madres, mientras que la mitad no tenían hijos y encontraron que sobre todo para las nuevas madres, el olor de un bebé recién nacido activa los mismos centros de placer y de recompensa en el cerebro de una mujer como lo hacen las drogas para un adicto, o la comida para los hambrientos.

En otras palabras, los bebés recién nacidos realmente huelen lo suficientemente bien “para comérselos” – y lo suficientemente bien como para despertar antojo de ellos.

“Lo que hemos mostrado por primera vez es que el olor de los recién nacidos, que forma parte de estas señales, activa el circuito de recompensa neurológica en las madres”.

“Estos circuitos pueden ser activados especialmente cuando se come mientras se tiene hambre, y también en un adicto cuando desea recibir su droga. De hecho, es la satisfacción del deseo”.

El olor de un bebé recién nacido proporciona a las mamás un golpe de dopamina, el “químico del placer” del cerebro, por lo tanto, gratifica a la madre que abraza a su bebé con fuertes sentimientos de positividad y bienestar.

“No todos los olores desencadenan esta reacción”, dijo Frasnelli. “Sólo aquellos asociados con la recompensa, como la comida o la satisfacción de un deseo, hacen esta activación.”

El olfato y el olor del recién nacido activan el “vínculo” afectivo mamá -bebé, razón de mas para no separar al recién nacido de su madre al nacer.

“Todo lo que el bebé hace es dormir, llorar, y aparte de eso hay que cambiarle los pañales. Sin embargo, la mayoría de los padres dicen que esto es lo más hermoso que les ha pasado. Y entonces, ¿cómo funciona esto? El sentido del olfato nos ayuda a entender los mecanismos que hacen que este apego sea muy fuerte“.

A continuación se explica por qué el de los bebés es un olor adictivo, las relaciones que existen entre el olfato y la gestación y cómo también sucede en un sentido inverso: los bebés pueden reconocer el olor de sus madres. Lo curioso del descubrimiento de Frasnelli es que ese circuito no solo se activa en la madre del bebé, sino en cualquier mujer que sea mamá.

El olor de un bebé recién nacido sería tan adictivo para las madres como el de ciertas comidas, debido a que activa en el cerebro de la mujer los mismos circuitos que trabajan cuando se satisface un antojo de esa clase e, incluso, cuando se tienen relaciones sexuales. Esa es la sorprendente conclusión a la que han arribado los autores de una investigación publicada en la revista “Frontiers in Psycology”.

Las áreas cerebrales activadas en las mujeres que habían sido madres se llaman neoestriales y son las mismas que, en estudios anteriores, habían aparecido como “estrechamente vinculadas a los mecanismos de recompensa ante el aprendizaje”. A partir de esos datos, los investigadores suponen que el olor a bebé pone en marcha un “mecanismo de recompensa potencial”, que provocaría “respuestas maternas emocionales y motivacionales”.

Esta investigación no es la primera que relaciona la gestación y los olores. Uno de los principales síntomas del embarazo es que el olfato se dispara, dos de cada tres mujeres experimenta alteraciones en ese sentido.

“El vínculo madre-hijo es parte del sentimiento de amor maternal y es producto de la evolución por selección natural en un ambiente donde tal vínculo es esencial para la supervivencia del recién nacido”, explican los investigadores.

Ahora, lo que quieren averiguar es si la mayor activación del sistema en las madres es debido a una respuesta orgánica relacionada con el parto en sí o si es una consecuencia de la experiencia olfativa desarrollada por la interacción con sus propios bebés.

“Es posible que el parto cause cambios hormonales que alteren el circuito de recompensa pero también es posible que la experiencia juegue un papel en ello”, dijo Frasnelli.

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