Educación, Familia

El “ideal” de cómo debe ser un cuerpo afecta a niños y adolescentes

  • Cuando las personas se preocupan por su peso, toman decisiones saludables para cuidarse; sin embargo, cuando existe un cuidado exagerado al respecto, agarran cualquier medio (saludable o insano) para alcanzar el físico que desean.

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Durante las últimas décadas, diversos estudios científicos explicaron cómo los medios influían positiva o negativamente en las personas. Muchos de ellos se enfocaron expresamente en la manera en que el cuerpo ideal de las actrices famosas dominaba sobre la percepción y autoestima del público femenino. Y debido a que el modelo a seguir iba alterándose de curvilíneo a una delgadez (extrema), enfermedades como anorexia nervosa o bulimia empezaron a brotar casi inevitablemente.

Hasta la fecha, muchas mujeres seguimos viviendo en un paradigma regido por el mundo de los medios; sin embargo, al enfocarnos sólo en una cuestión femenina, hemos sesgado la propia reacción de este fenómeno en la autoestima y percepción de los hombres.

Estudios publicados en JAMA Pedriatics explican que en la última década, los hombres preocupados por su musculatura ha aumentado. Si bien es común que entre adolescentes y jóvenes surja esta inquietud por un cuerpo escultórico, muchos otros utilizan productos dañinos para mejorar su físico, arriesgándose a desórdenes hormonales o fisiológicos; incluso se han relacionado con el desarrollo de obesidad, depresión y abuso de sustancias.

Se comenta que el 2.4% de los participantes de las pruebas, se preocupan por tonificar los músculos, por lo que utilizan suplementos hormonales o esteroides anabólicos para alcanzar el físico deseado; mientras que el 6.3% se preocupa en extremo por mantenerse delgado pero con músculos. No obstante, independientemente de la edad o del índice de masa corporal, los hombres que se preocupan demasiado por mantenerse delgados (y sin músculos) tendían a desarrollar síntomas depresivos.

A pesar de que no son tan conocidos este tipo de desórdenes en hombres, los científicos han propuesto redefinir los síntomas para diagnosticar trastornos relacionados con el aspecto físico y con la alimentación tanto en hombres como en mujeres; ya que la manera en que los experimentan cada género es de manera diferente.

Pero entonces, ¿qué significa este estudio?

De acuerdo con el Manual de Diagnóstico y Estadística V (DSM-V), existe una excesiva preocupación por algún defecto imaginario en la apariencia por parte de alguien que, en realidad, se ve razonablemente normal; esta sensación, también llamada “fealdad imaginaria”, se le conoce como Trastorno Corporal Dismórfico (TCD). En el cual, los determinantes sociales y culturales de belleza e imagen corporal definen, en su mayor parte, lo que está “deforme”. Por ejemplo, cuando una persona se somete a numerosas operaciones plásticas: que la nariz, para levantar las cejas o los labios, para eliminar las arrugas, aumentar el músculo o hasta los genitales.

Y según las estadísticas, el TCD se manifiesta de manera diferente tanto en hombres como en mujeres: mientras que las segundas desean ser más delgadas, los primeros se sienten presionados tanto en ganar peso como en perderlo. La encargada del estudio, Dra. Alison Field, comenta que: “Hay muchos hombres quienes desean ser más delgados y se enfocan en lograrlo; pero muchos otros quieren pesar más o, al menos, tonificar y definir más los músculos. Eso es un diferente físico”. Incluso, el 25% de los hombres regulares se perciben a sí mismos por debajo de su peso ideal.

El fenómeno de TCD ha alcanzado a los adolescentes, quienes más del tercio reportaron utilizar malteadas o suplementes proteínicos con el fin de incrementar su musculatura; mientras que el 6% admitió usar esteroides, y el 10.5%, alguna otra sustancia con el mismo fin. El problema del uso de estos componentes químicos es que provocan consecuencias negativas en la salud de quien los toma: depresión, ataques de rabia, tendencias suicidas y cardiomiopatías. 

¿Qué implicaciones tiene eso en la salud de los niños?

Cuando las personas se preocupan por su peso, toman decisiones saludables para cuidarse; sin embargo, cuando existe un cuidado exagerado al respecto, agarran cualquier medio (saludable o insano) para alcanzar el físico que desean.

De acuerdo con el DSM-V, estos ideales físicos se formaron a partir de los mismos ideales culturales, los cuales se han convertido en inductores de ansiedad, debido al deseo de la perfección como sinónimo de la delgadez. El psicólogo Dr. Raymond Lemberg explica que: “Solíamos discriminar (y aún lo hacemos) a las mujeres, en términos de los medios. Si ven a las ganadoras de Miss America o a las modelos de Playboy, se han ido enfocando cada vez más y más en la delgadez”.

Hubo un momento en el cine popular que trataba de retratar la vida de un individuo regular, sin embargo, de pronto, se encargó de inundar nuestras propias idealizaciones y sueños acerca de la vida. De cierto modo, esa esperanza nos hizo creer en el sueño prometido del placer eterno al ser delgados o musculosos; nos proporcionó la imagen de cómo las cosas podían llegar a ser, hasta convertirse en un espejo distorsionado de la ilusión de las personas. Sin embargo, ahora son las personas regulares quienes intentan moldearse a las figuras cinematográficas. Y en términos psicológicos, el público primero se identificó con aquellos personajes y luego introyectó su imagen para tratar de vivirla de manera similar.

Por ello, mientras las revistas y las películas sigan ofreciendo cuerpos fuera de la norma, tanto hombres como mujeres seguirán tratando de alcanzar esos ideales ficticios. Lemberg apunta que: “El mundo de los medios se convirtió cada vez más en una oportunidad de discriminación. El cuerpo de los hombres ya tampoco son suficientemente buenos.” Incluso los juguetes contribuyen inconscientemente a esos mensajes distorsionados del ideal corporal; por ejemplo, un muñeco de acción es similar a una muñeca Barbie en términos de una imagen corporal irreal. “Sólo el 1 ó 2% de los hombres tiene ese cuerpo. [Los juguetes] están presentando a hombres de una manera que no es natural.”

¿Qué podemos hacer?

Los expertos en la salud recomiendan mantener un contacto cercano a sus hijos, tratando de realmente escuchar sus preocupaciones a través de conversaciones cotidianas. Incluso, comprender el manejo de estereotipos que se han manejado a lo largo de estas dinámicas de los medios; y así poder explicarles a los niños la importancia de la salud, sin necesidad de tomar caminos inseguros. 

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