Karla Lara

El amor en los tiempos de Trump

  • Y sí, se amanece con una atmósfera triste, con cierto temor, con datos duros que nos recuerdan que hay una crisis global en distintos aspectos porque Donald Trump ha resultado el Presidente “electo” para los Estados Unidos de Norteamérica… y también… la vida sigue (por dicha).

Donald Trump

Y sí, se amanece con una atmósfera triste, con cierto temor, con datos duros que nos recuerdan que hay una crisis global en distintos aspectos porque Donald Trump ha resultado el Presidente “electo” para los Estados Unidos de Norteamérica… y también… la vida sigue (por dicha).

No voy a abordar el tema desde un punto de vista político: lo voy a tocar desde la inteligencia y desde la responsabilidad emocional que tenemos los seres humanos con nosotros mismos, los padres con nuestros hijos y con los niños del mundo. A las personas nos toca con urgencia, desde siempre iluminar el camino propio y el de alguien mas (ojalá) y siempre el de los hijos. Bien dicen que si no logramos entender la historia estamos condenados a repetirla… Y con esa idea en lo personal me pregunto si hasta ahora ¿he hecho lo suficiente para que yo, mis hijos y por lo menos algunas personas alrededor mío se sientan bien, mejores, felices…?, ¿me pregunto si tengo y si acaso he compartido suficiente con los que amo y si yo he aprendido o no algo de mis crisis personales? y mi respuesta (dejando de lado el ego) es que sí.

El amor es el amor ahora y siempre, incluso en los tiempos de Trump (que bien podrían ser los tiempos del cólera)… (con otro sentido emulando a mi tan admirado Gabriel García Márquez)… el amor es lo que debe prevalecer en nuestras creencias, en nuestra idea, darle realidad al amor, a la compasión, a la empatía, a lo que de verdad importa para crear y criar (crear y crearnos) en seres con sentido común y verdadera responsabilidad social.

Para mi eso implica:

  • Creer profundamente que el ser humano puede ser superior a través de sus creencias y de la palabra y que mi palabra de madre tiene un poder absoluto para creer y crear una realidad positiva cerca de la vida de y para mis hijos.
  • Mi responsabilidad social comienza por levantar la mirada para mirar a los ojos a quien está cerca de mi, para ver mas allá de la pantalla de mi celular y tratar de acompañar y estar presente con quien me dedica su tiempo empezando por mis hijos.
  • No mentir, ser leal a mis convicciones y pensamientos. Tratar hasta la médula de vivir congruente sin vergüenza ni ritmos ajenos.
  • Hablar con mi verdad, vivir para seguir mi misión, ser yo ante los ojos de quien sea sin importar si alrededor hay juicio, crítica, o sentimientos negativos.
  • Alzar la voz en nombre de quienes no pueden hacerlo o resultan ser una minoría.
  • defender y defenderme siempre que considero que algo es injusto y enseñar lo mismo a mis hijos.
  • Analizar lo que pasa alrededor mío en consciencia, para rescatar si acaso puedo o no hacer algo para cambiar la consecuencia (casi siempre se puede).
  • Educar a mis propios hijos en la verdadera libertad de pensamiento (lejos de mis creencias) para que construyan las propias (nada fácil), sin estereotipos, sin juicios.
  • Actuar en solidaridad, en compasión, en empatía con lo que tengo mas cerca, en lo inmediato (la señora de la calle a la vuelta de mi casa, el niño con hambre, el adulto que no sabe leer, la mujer que llora sola en un café).
  • Percatarme de lo que pasa alrededor de mi porque esa MI REALIDAD y la que quizá puedo cambiar si cambio yo.
  • Despertar, no solo cada mañana sino en sentido no tan figurado: despegar y aprender de la historia ¿qué representa qué y a quién?, si ahora tenemos primeros mandatarios que son unos verdaderos absurdos, a ¿quiénes representan?, ¿quién los ha elegido?, ¿qué debo aprender de esa elección que no fue la mía?… ¡Eso!!! que no es mi elección y que puedo actuar diferente porque quiero, puedo y elijo hacerlo.
  • Hablarle a mis hijos bien de su país, de sus recursos, darle realidad a la riqueza espiritual, a la bondad humana, a lo que de verdad importa.
  • Que mis hijos sepan con certeza que siempre hay opciones y que cada ser crea su realidad.
  • Creer y vivir en la diversidad de razas, religiones, poder adquisitivo, sin juicios sobre el color de piel, o lo que le da fe a cada ser humano, o las preferencias sexuales, simplemente aceptando a cada ser humano solo por serlo.
  • No lastimando a nadie intencionalmente. No permitir que mis hijos lo hagan.
  • Trabajando en comunidad, en sororidad, poniendo energía en resolver mis conflictos, en espantar mis demonios internos, haciendo trabajo personal, amándome y amando a los míos.
  • Tratando de ejercer siempre el sentido común, siendo honesta hasta incomodar, recta, tener y compartir valor civil, retando lo que muchas veces he considerado que es la única posibilidad solo para descubrir que pueden haber tantas como crea posible.

Si enseñamos a los niños a amar, el resentimiento social puede decrecer realmente porque lo que ahora predomina son adultos rotos, es urgente reparar la infancia ¡YA!, repararnos a nosotros mismos demitificando la frustración, el odio, la misogínia y todos los adjetivos negativos y poner los ojos en las emociones positivas para espejear en ellas.

Si que son tiempos difíciles, obscuros, de incertidumbre, y nada cómodos, pero entonces tenemos la opción de alejarnos de eso y revisar profundamente que podemos cambiar para eso… nuestra manera de educar, nuestra manera de reaccionar, nuestra manera de participar: no hagamos bromas con las cosas serias, no aplaudamos la violencia, las faltas de respeto, no hagamos eco de situaciones que nos dañan… vamos caminado lejos de eso.

Evidentemente mi opinión en un bog es insignificante en un mar de opiniones y análisis políticos, pero mi palabra en mi pequeño mundo sí que puede hacer diferencia y me quedo con eso. Me quedo amando en los tiempos de Trump y en todos los tiempos, para no darle chance o realidad a la violencia, a la guerra, al maltrato en mi vida. No represento a la mayoría, pero es mejor (para mí) ser una minoría de las tantas que poyo y que defiendo porque eso permite que intente firmemente todos los días despertar y cambiar mi mundo, mi pequeño mundo.

No me intimida lo que está pasando, en realidad me impulsa para seguir, sin pausa, a paso firme y empezando por amar y seguir amando, amando hasta que duela.

@KarlaDoula

 
Artículo AnteriorPróximo Artículo
ESCRIBE UN COMENTARIO

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Alojado en Next.LA