Espiritualidad, Familia

¿Educas a tus hijos bajo cierta religión o dejarás que ellos elijan al crecer?

  • Lo que es importante es que los niños “necesitan” poder ejercer y canalizar su fe, porque eso les da un sentido de pertenencia y trascendencia.

hijos religión

En estos tiempos de cambio tan profundos, la afiliación religiosa que ha crecido más rápido es no tener religión. Eso ha resultado en que un mayor número de padres eduquen a sus hijos fuera de una comunidad que se reúne en una sinagoga o una iglesia u otro templo sagrado. Sin embargo, hay otros padres que se preguntan cómo proceder, especialmente cuando siguen dos distintas religiones: ¿educarán a sus hijos bajo los preceptos de la madre protestante, del padre judío, bajo ninguna de las dos o los dejarán elegir por su cuenta?

Para Katherine Ozment, escritora de la Boston Magazine y del libro Losing Our Religion (Perdiendo nuestra religión), tener una religión es importante porque:

Tan ambivalente como soy respecto a la religión organizada, reconozco que hay algo en ella. Participar en una comunidad religiosa se ha correlacionado con tantas cosas, desde la autoestima y una esperanza general, hasta evitar el abuso de sustancias y los embarazos adolescentes. Entonces me pregunto si estoy privando a mis hijos de tener una experiencia que tal vez modele sus identidades en una forma positiva.

Tal vez Andrew Solomon, escritor del libro Far From the Tree, tenga una respuesta. En su libro realiza una distinción entre la identidad vertical, que pasa de los padres a sus hijos, y horizontal, que es único en un miembro de la familia. Nuestra herencia, nuestros rasgos físicos o incluso algunos comportamientos son rasgos verticales, por ejemplo.

Solomon escribe: “Los padres están en una lucha constante con los niños que son distintos a ellos de alguna manera profunda”. Tal vez los padres pensamos que se perderá una conexión con nosotros o con la historia de nuestra familia. Sin embargo, lo que fortalecerá nuestro lazo con ellos es dejarlos seguir su propio camino y apoyarlos en sus decisiones.

Esa conexión familiar puede ser encontrada por ejemplo en las historias de la familia que se cuentan en una comida, o en un deporte, el lugar natal o en una causa. Hay muchas formas de fortalecer esta conexión vertical. Lo que importa es encontrar y fortalecer esos puntos que son importantes para la familia.

Otro mensaje de Far From the Tree es que cada niño es completamente diferente a nosotros en algún aspecto. Los padres deben ser flexibles y apoyarlos en estas identidades horizontales que son cruciales para nuestros hijos. Además, no es más importante que ellos sigan ciega y pasivamente las comunidades que nosotros elegimos por ellos, sino que ellos sean críticos y sean capaces de elegir su propio camino, el que esté más en sintonía con su interior y con lo que están buscando.

Otra tendencia es tomar lo que mas nos haga sentido de varias religiones y educar a nuestros hijos en una fe que sea balanceada y diversa de acuerdo a las prácticas que adoptemos. Lo que es importante es que los niños “necesitan” poder ejercer y canalizar su fe, porque eso les da un sentido de pertenencia y trascendencia y además el reconocer que existe un poder superior, sin importar el origen o el significado los lleva a conectar desde la consciencia.

 [NYT]

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