Karla Lara, Nacimiento, Salud

¿Duele parir?

  • No tengas miedo, no sin fundamento, intenta mirar la posibilidad de vivir una experiencia plena, bella, fuerte, transformadora y empoderante.

parir

Una pregunta recurrente respecto al parto es ¿si duele parir?…, me atrevo a decir que a veces no cabe la duda siquiera, sino que es una idea preconcebida. Nos han educado y nos han enseñado que el parto es doloroso y aún cuando no hemos pasado por “ahí” o no lo hemos experimentado en carne propia, las mas de las veces asumimos que el parto duele.

Es cierto que fisiológicamente suceden un montón de ajustes y transformaciones en el cuerpo a partir de que se concibe un bebé: durante casi 40 semanas de gestación el cuerpo femenino con todos sus órganos y sus sistemas gesta a un nuevo ser humano y esos cambios se manifiestan de manera intensa en el nacimiento y continúan en la etapa del postparto, y de manera natural, muchos de esos ajustes significan o se traducen como dolor en el cuerpo.

Cuando algo nos incomoda, cuando alguna situación interna o externa afecta nuestro cuerpo sucede que el cerebro y sus sensaciones se desorganizan y de manera casi inmediata busca como reorganizar la sensación dentro de nuestra lógica y en el parto sucede con mucha frecuencia, que las sensaciones se asocian casi siempre con el dolor.

Se sabe que el parto pertenece a la esfera sexual de los humanos, con lo cual, cuando sucede en la intimidad, en un ambiente contenido y seguro no debería suponer dolor físico, pero es justo aquí donde tienen cabida nuestros aprendizajes (derivados casi siempre de experiencias ajenas), y tenemos miedo al parto antes de que éste suceda… y cuando llega su tiempo, derivada del  mismo miedo tenemos resistencia, lo que nos genera tensión y esa tensión, genera dolor… y este círculo se repite una y otra vez pues con cada contracción, se convierte en un patrón y el parto se acaba viviendo como un evento doloroso.

Ahora bien, la diferencia del dolor común provocado por algo que no funciona en el cuerpo o por algo que lo afecta y el dolor derivado del parto (cuando se interpreta así), es que el dolor de parto tiene un propósito, tiene un mensaje, es la manera en la que identificamos que nuestro bebé va a nacer y a veces, si escuchamos y sentimos profundamente nuestro cuerpo, podemos incluso saber cuanto falta y si todo va bien… Sí, estoy hablando de usar también la intuición y la consciencia para interpretar las sensaciones que nos señala nuestro cuerpo, sensaciones que pueden ser intensas e incómodas, pero no siempre dolorosas. Las contracciones son espasmos musculares, eso significa que suceden de manera intermitente, con lo cual, se sienten y luego se dejan de sentir, para volverse a intensificar y volver a desaparecer, de manera paulatinae involuntaria, pero con espacio suficiente entre una y otra como para que nuestro cuerpo las identifique, las transite y se recupere. Aceptar las contracciones como el mecanismo orgánico y natural de hacer nacer un bebé de nuestro cuerpo nos ayuda a no oponer resistencia, a rendirnos al proceso y no experimentar tanto dolor, o al menos, a hacerlo soportable.

Así, el dolor en el parto tiene diferentes orígenes: nuestro pensamiento y la carga emocional sobre el dolor aprendido y el dolor real físico que implican las modificaciones de nuestro canal de parto cuando es atravesado por un bebé. Siendo así, hay algunas actividades que pueden llevarse a cabo para disminuir la sensación de dolor:

  • Movimiento: caminar, deambular, mover la pelvis o recibir un masaje hacen que el cuerpo oponga menos resistencia al recibir estímulos diferentes al dolor a través de sus medano receptores.
  • Sentir diferentes temperaturas surte el mismo efecto: usar agua caliente o fría, recibir compresas calientes o frías según el cuerpo lo pida ayuda a distraer de las sensaciones intensas que se viven en el parto.
  • Mantener una postura vertical es muy importante para que el bebé pueda bajar eficazmente por el canal de parto y que los músculos y huesos de mamá hagan ajustes más naturales de acuerdo con las necesidades de descenso del bebé.
  • Tener apoyo físico y emocional durante el parto puede hacer una gran diferencia: sentirnos acompañadas y en confianza por personas que creen en nuestras capacidades y en las cuales confiamos nos harán sentir seguras durante el proceso del parto.
  • Sentir que tenemos libertad para movernos, para beber si tenemos sed, para comer si tenemos hambre, para ir al baño, para descansar unos momentos y para pedir ayuda como lo vayamos requiriendo hace que el parto fluya mejor.
  • Estar informadas o documentadas al menos de manera básica sobre el proceso del parto, sus tiempos y su mecanismo nos ayuda a entender lo que estamos experimentando.

Adicional al miedo que consideramos natural por estar próximas a tener un bebé, se suma el posible trato que vamos a recibir de quienes estarán presentes en el nacimiento y las probables intervenciones médicas que sean “necesarias” para cuidar de nuestra salud y la de nuestro bebé… (canalizaciones, jeringas y agujas, maniobras para acomodar al bebé, tiempos estimados para dar a luz, episitomía para evitar desgarres, uso de analgesias y anestesias, administración de hormonas sintéticas y medicamentos, restricciones para comer, beber o movernos, la posibilidad de estar aisladas o solas y el pensamiento de cualquier posible complicación que pueda presentarse, etc.), entonces claro, este panorama da miedo y eso nos lleva a asumir que cualquiera de esas situaciones aisladas o todas juntas nos van a doler.

El cambio sobre este pensamiento acerca del dolor en el parto puede suceder si hacemos los siguientes ejercicios de memoria: recordar que nuestro cuerpo de mujer está “naturalmente” diseñado para concebir, gestar, parir y amamantar al bebé que estamos por tener; que los músculos, huesos y sistemas involucrados en el parto son fuertes y flexibles; que parir es un evento fisiológico, natural e involuntario y por lo tanto no debe estar condicionado al dolor; que millones de mujeres han parido antes que nosotras y que esa sabiduría ancestral y primal u originaria existe en nuestra memoria genética, celular y espiritual y que podemos usarla; que el dolor en el parto tiene el propósito de transmitirnos información sobre el estado de nuestro cuerpo en relación a nuestro bebé por nacer; que como todo dolor (sea físico o emocional), el dolor de parto tiene algo que enseñarnos para transformarnos a partir de él, para aprender algo y para reconocer nuestras fortalezas, nuestros límites…; recordar que el parto es un asunto de mujeres que puede suceder entre nosotras y que es importante compartir y difundir que el parto sin dolor también existe, que el parto suave y rápido también es posible, que el parto no siempre duele solo porque sí; recordar que si no nos resistimos a lo que podamos sentir y que por el contrario hacemos al menos el intento de ayudarnos en el trayecto con posturas, con respiraciones, con consciencia, el parto puede ser más fácil…

La respuesta esperada pero no necesariamente verdadera es que parir duele, pero más allá de confirmar esa respuesta, me atrevo a afirmar que el dolor es único y es subjetivo y que por ello no puede ni medirse, ni estandarizarse respecto al parto, cada mujer es única y la manera en que su parto sucede es única también, parir es transformador, es intenso, es natural, es profundo, puede ser hasta mágico, yo no afirmo que es doloroso; parir implica hacer un viaje hacia nuestro interior para fundirnos a pesar de nosotras mismas, para dejar de existir por momentos y renacer como madres, parir no duele como condición, quizá a veces como efecto, otras como mensaje, parir es mucho más que soportar o aguantar el dolor, parir es entregarse, rendirse, fluir y florecer, el dolor si acaso es uno de sus muchos ingredientes. No tengas miedo, no sin fundamento, intenta mirar la posibilidad de vivir una experiencia plena, bella, fuerte, transformadora y empoderante, intenta mirar el parto desde la certeza de que puedes hacerlo y llegar a tu parto convencida al menos del intento. Las mujeres nos merecemos recuperar nuestros partos sin miedo y sin dolor.

Karla Lara

@KarlaDoula

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