Educación, Familia

Desmitificando al Trastorno de Déficit de Atención (con Hiperactividad)

  • Cuando a alguno de nuestros hijos los diagnostican con TDA (Trastorno de Déficit de Atención) o hiperactivos, nuestra sensación puede variar entre tristeza, frustración o impotencia… ¿Sabemos qué es y qué hacer?

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Cuando la profesora de nuestros hijos los diagnostica con TDA (Trastorno de Déficit de Atención) o hiperactivos, nuestra sensación puede variar entre tristeza, frustración o impotencia. Consideramos la sentencia de la profesora como una verdad absoluta, investigamos en internet acerca de los síntomas y corremos al médico para que nos aconseje qué hacer.

¿Qué es el Trastorno de Déficit de Atención (con Hiperactividad)?

El TDA(-H) es un desorden del neurodesarrollo que generalmente se diagnostica desde la infancia y que perdura hasta la edad adulta. Los niños evaluados con TDA pueden presentar comportamientos impulsivos, dificultades para prestar atención y a veces hiperactividad. Existen tres tipos de TDA(-H): el primero es una persona que se distrae fácilmente y tiene dificultades para organizar o terminar una tarea (TDA); el segundo se presenta en individuos que no pueden quedarse quietos y hablan mucho, generando problemas a causa de su impulsividad (TDA-H); y el combinado, cuando la persona presenta los síntomas de los dos tipos anteriores.

La mayoría de las personas muestran este tipo de conductas durante la infancia. Sin embargo, los niños con TDA(-H) se comportan de esa manera durante más de 6 meses, e incluso hasta la vida adulta.  Por ello es común encontrar a personas con TDA(-H) que sueñen despiertas, que olviden o pierdan cosas frecuentemente, se mueva toda el tiempo y no pueda controlarse, hablen demasiado, cometan muchos errores por descuido o tomen riesgos innecesarios, tengan dificultad para resistir tentaciones, tengan problemas para esperar su turno o relacionarse con los demás.

Cuantiosos estudios han tratado de encontrar las causas y los factores de riesgo del TDA(-H). Actualmente se ha demostrado que existe una influencia genética importante, así como factores de riesgo como la exposición ambiental al plomo, el consumo excesivo de alcohol o tabaco durante el embarazo, o una lesión cerebral.

Un estudio publicado en el JAMA (Journal of American Medical Association) señala que individuos prenatales, quienes han estado expuestos al tabaco, presentan respuestas débiles en algunas regiones del cerebro ante tareas que implican medidas de autocontrol. La investigación sugiere que fumar durante el embarazo puede incrementar el riesgo de alguna psicopatología con problemas de control de impulsos, como por ejemplo el TDA(-H).

Los investigadores se encargaron de observar a 178 adultos para examinar el efecto de la exposición al tabaco en el periodo de gestación que implica una actividad neuronal. El estudio se llevó a cabo a lo largo de 25 años, donde se analizó tanto a los hijos como a las madres.

Algunas regiones del cerebro de las personas que estuvieron expuestas al tabaco durante el periodo de gestación, mostraron menos actividad neuronal ante un estímulo que medía el control de la impulsividad. Además, ese grupo también contaba con síntomas de TDA(-H) a lo largo de toda su vida. En consecuencia, los investigadores consideran de suma importancia dejar de fumar durante el periodo del embarazo.

Para asegurarse del diagnóstico, es necesaria una evaluación completa por un profesional capacitado. En caso de necesitar un tratamiento, se puede manejar a través de fármacos que controlen los síntomas, terapias o una combinación de ambos. De igual modo, es indispensable que los padres reciban una capacitación para comprender la situación, el proceso y los síntomas; así encontrarán un método eficaz para la educación del hijo. 

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