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Dejar de consumir productos chatarra reduce el riesgo de contraer enfermedades autoinmunes

  • Este tipo de comida, también conocida como junk food en inglés, contiene altos niveles de sales refinadas y procesadas, los cuales provocan un incremento en la incidencia de enfermedades autoinmunes.

Dejar de consumir productos chatarra reduce el riesgo de contraer enfermedades autoinmunes.

En la actualidad es común que, ante las prisas, elijamos alimentos procesados, takeaways y platillos “preparados” al instante de meterlos al microondas. Si bien estos productos nos sacan del apuro demandante del hambre, la realidad es que su consumo cotidiano se ha asociado con una serie de enfermedades autoinmunes como la esclerosis múltiple, alopecia, asma y eczemas.

De hecho, de acuerdo con una investigación realizada por la Universidad de Yale (en EE.UU.), y la Universidad de Erlangen-Nuremberg (en Alemania), este tipo de comida, también conocida como junk food en inglés, contiene altos niveles de sales refinadas y procesadas, los cuales provocan un incremento en la incidencia de enfermedades autoinmunes.

El equipo de Yale encontró que los ratones que se alimentaban de una dieta rica en sales refinadas, tenían un incremento dramático en el número de unas células llamadas Th17 en su sistema nervioso. Estas células juegan un papel importante en el desarrollo de enfermedades autoinmunes, ya que promueven síntomas como la inflamación, así como el desarrollo de una forma severa de una enfermedad asociada con la esclerosis múltiple.

Al profundizar en la investigación, los científicos encontraron que la exposición continua de la sal incrementa hasta diez veces más los niveles de citoquinas -proteínas que transmiten la información entre las células-, las cuales son liberadas por las células Th17. Esto provoca que el sistema inmune sea incapaz de recolectar la mielina que alberga en las fibras nerviosas del cerebro y de la médula espinal. Al haber una ausencia de mielina en las fibras nerviosas, los mensajes entre las células se interrumpen, impidiendo que la información llegue al cerebro y de éste, al cuerpo de regreso. Las consecuencias son evidentes: problemas en el habla, la visión y el equilibrio.

Ralf Linker, coautor del estudio, explica que este descubrimiento permite comprender el funcionamiento de las enfermedades autoinmunes, especialmente de la esclerosis múltiple; lo cual puede brindar nuevos requerimientos para mejorar los tratamientos de las enfermedades actualmente sin cura:

Estas no son enfermedades genéticas por sí solas o enfermedades causadas por el medio ambiente, pero enfermedades que son una mala interacción entre genes y el medio ambiente.

Y el problema de esta mala interacción entre genes y el medio ambiente reside en el consumo excesivo de sales refinadas, procesas y blanqueadas. La sal es crucial para nuestra salud, ya que es el mineral no-metálico más asequible en el planeta; sin embargo, nuestro cuerpo no está diseñado para procesar sodio refinado ya que no cuenta con un valor nutricional.

Por otro lado, la sal mineral, como las sales de mar, es saludable para el cuerpo, puesto que brinda una variedad de iones minerales necesarios para el balance de funciones saludables:

“Las sales minerales son idénticas a los elementos que albergan en nuestro cuerpo, las cuales se encuentran en el océano donde se originó la vida. […] Este nervio eléctrico es un conducto que impulsa al movimiento muscular así como al proceso del pensamiento. Tan sólo el simple acto de beber agua requiere de millones de instrucciones que provienen de iones minerales. Además, se necesitan para balancear los niveles de PH en el cuerpo.”

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