Karla Lara

¿De verdad es necesario “naturalizar” lo que ya es en sí mismo “natural”?

  • Regresar a la naturaleza de lo fisiológico y devolver a las mujeres lo que es suyo en esencia: la ecología del embarazo, el nacimiento y la lactancia puede hacer la diferencia.

mensajes para mamás que amamantan

lactancia_maternaEn la etapa final de la celebración de la Semana Mundial de la Lactancia Materna 2013 y reconociendo y festejando todos los esfuerzos de las madres que amamantan y de todos aquellos que promueven y apoyan la lactancia, me llega la inquietud de preguntarme por qué se vuelve necesario tanto esfuerzo para promover, informar y muchas veces convencer a mujeres, familias, sociedad y gobernantes sobre los beneficios de la lactancia, su naturalidad y su relevancia en la salud. Resulta que sucede lo mismo con otros eventos fisiológicos y “naturales” que nos pasan a las mujeres como lo son: la concepción, la gestación, el nacimiento y la crianza; ¿qué no son todos ellos eventos naturales, fisiológicos y en algunos casos involuntarios, espontáneos o fuera de nuestro control?, es decir; puedo planear embarazarme, pero no puedo dictarle a mi cuerpo como hacer para gestar un bebé, mi cuerpo lo sabe y sabe también que ese bebé que concibió y que gesta debe nacer y sabe bien cómo y cuándo hacerlo nacer, y por si eso resultara poco sorprendente, mi cuerpo sabe alimentar a ese bebé de manera “natural” a través de la lactancia y mi instinto sabe como criar a ese bebé fuera de mi útero, así mi cuerpo y el de cada una de las mujeres lo sabe.

Pareciera que se requiere rescatar a la mujer de esos procesos naturales y normales con mares de información y consejos que quieren controlar los mismos y que en muchos casos confunden y limitan la capacidad y la seguridad de la toma de decisión de muchas mujeres y sus familias que atraviesan por esas etapas. Surge entonces la necesidad que muchos vemos de regresar al origen mamífero que tenemos y de reconocer la condición de dichos eventos como “naturales” ya que son solo eso: inherentes a la naturaleza femenina humana.

Si revisamos la definición de “natural” del Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española tenemos que: deriva del latín naturālis; adjetivo que describe que es “perteneciente o relativo a la naturaleza o conforme a la cualidad o propiedad de las cosas; nativo de un pueblo o nación; hecho con verdad, sin artificio, mezcla ni composición alguna; espontáneo y sin doblez en su modo de proceder; regular y que comúnmente sucede, y por eso, fácilmente creíble; que se produce por solas las fuerzas de la naturaleza…”. Si trasladamos esas definiciones a la “naturalidad o natural” del embarazo, el nacimiento, la lactancia y la crianza, llegamos a la conclusión de que es poca o nula la intervención que deberíamos tener sobre dichos eventos, es importante regresar a nuestro interior y reconocer que son procesos que nos pertenecen de manera natural y que es de manera natural también, que deberíamos asumirlos para respetar en toda su extensión su ecología y su desarrollo hasta su culminación, para no interferir con los mismos, para no interrumpirlos y lograr los mejores resultados a favor de las madres y sus hijos, que esa condición de “natural” sea la regla y no la excepción.

Cuando las mujeres atravesamos por estos eventos, es la parte primitiva de nuestro cerebro la que está activa, esa parte que tenemos en común y que compartimos con todos los mamíferos, la que secreta las hormonas necesarias para concebir, parir y lactar, para ello se requiere el mínimo de interrupciones, de estímulos ajenos, de instrucciones lógicas, se requiere de un ambiente que no inhiba el comportamiento instintivo y natural del cerebro, necesitamos un grado mínimo de consciencia que nos lleve a procesos racionales, requerimos entrar en contacto con nuestro lado animal, mamífero, capaz de realizar y atravesar esos procesos instintivamente, confiando en su fisiología. No propongo prescindir de la medicina, ni del apoyo de expertos, pero sí de no abusar de manera indiscriminada de las intervenciones innecesarias y de la tecnología, hablo de respetar el proceso natural de cada mujer devolviéndole el poder, la seguridad y la confianza que debe sentir para lograr una experiencia positiva en cada uno de ellos y con esa experiencia positiva empoderar a otras mujeres para que vivan lo mismo. Así, el término “natural” retoma su significado, implica intentar dejar de controlar los eventos de la ecología humana, devolviendo a la mujer el control y la responsabilidad sobre sus procesos naturales, para que decida cómo los quiere vivir, cómo va a participar de ellos, para que luego decida también compartir su experiencia.

Regresar la condición de “natural” al embarazo, el nacimiento y la lactancia es necesario, implica apoyar a las mujeres para que sigan su instinto y la lógica de su cuerpo femenino, obedecer a la espontaneidad de cada uno de sus procesos y necesidades, reconocer que cada intervención innecesaria tiene efectos secundarios y hacer consciencia de ello, usar la medicina y la tecnología a favor para informar sin confundir, educar con una nueva consciencia ecológica a los niños y a los jóvenes sobre el trato y el respeto hacía estos eventos para lograr una sociedad menos controladora y violenta de estos procesos. Reconocer que la condición de “natural” implica que el embarazo, el nacimiento y la lactancia forman parte de la vida íntima, emocional y sexual de la mujer y que no se reducen a un acto médico puede hacer la diferencia para lograr que cada mujer viva una mejor experiencia, creando un clima de respeto y seguridad para que ella pueda conectarse con su sabiduría y fuerza interiores, sin perder de vista la condición de “natural” y de “normal” del desarrollo de cada uno de esos procesos. 

@KarlaDoula

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