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Cuando la tierra nos llama, hay que escuchar las señales…

  • Como habitantes del planeta Tierra y de todo lo que conlleva estar en él, tenemos que construir nuestras vidas en donde puede haber huracanes, tifones, tsunamis, tornados, erupciones de volcán o temblores.

El ser humano tiene un necesidad innata de explicar todo lo que le rodea y mucho antes de los avances científico y de las teorías o hipótesis sobre el origen del Universo, mucho antes de todo eso, la manera en que explicábamos todo eso que no comprendíamos era con hermosos mitos y leyendas. La mitología era la forma en que se transmitía el conocimiento, conocimiento que se pasaba de padres a hijos.

Como habitantes del planeta Tierra y de todo lo que conlleva estar en él, tenemos que construir nuestras vidas en donde puede haber huracanes, tifones, tsunamis, tornados, erupciones de volcán o temblores.

La mitología Náhuatl explicaba los temblores y terremotos atribuyéndolos a Tepeyóllotl, dios de las montañas, los ecos y los temblores. Era representado con la figura de un Jaguar y cuando temblaba decían que lo que escuchábamos era el corazón de las montañas que palpitaba acelerado.

Para los Mayas los responsables de los temblores eran los Pahuatanes, dioses del viento distribuidos en los 4 puntos cardinales, quienes sostenían el plano terrestre, y al sentirse cansados y cambiar de hombro producían un des-balance que movía la tierra, y si alguno de ellos no estaba sincronizado con los demás en lugar de un ligero movimiento era una fuerte sacudida.

Para la mitología japonesa, los terremotos ocurren debido a Namazú, un gigantesco bagre que habita el interior de la Tierra, la leyenda cuenta que el dios Kashima es el encargado de de controlar los espasmos del pez, pero cuando se distrae Namazú provoca los temblores de la tierra.

En la mitología hindú la tierra estaba sujetada por 4 elefantes gigantes que se apoyaban sobre un caparazón de tortuga, que a su vez se balanceaba sobre una cobra, cuando alguno de estos animales se movía, es entonces que la tierra temblaba.

Lo cierto es que nuestro planeta está vivo, respira, se mueve, y también está lastimado, los desastres naturales son parte de la vida y no habrá manera de evitarlos, pero sí podemos evitar seguir haciéndole daño a nuestro planeta, podemos detener el calentamiento global, convivir en armonía con nuestro medio ambiente, usar los recursos responsablemente y retribuirle a la tierra todo lo que nos ha dado.

Escuchemos las señales que nos ha estado mandando nuestro planeta, y seamos mejores habitantes por nuestros hijos y por nosotros.

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