Educación, Familia

Consejos para educar a tus hijos con base en el respeto

  • Principios básicos cuando queremos educar desde el amor: la empatía, la paciencia y el respeto: niño ve, niño hace…

respeto

Como padres y profesores, hay ocasiones en que nos desesperamos con los berrinches y rabietas de los niños. Pedimos consejos, recibimos palabras relacionadas con la paciencia, la puesta en escena de los límites, el reforzamiento de la creatividad, o la guía emocional y cultural, entre otros; no obstante, llega a suceder que no sabemos cómo poner en práctica esas recomendaciones (y en caso que lo hagamos, tenemos la duda de su efectividad). 

Por ello, Erin, maestra de niños entre 4 y 5 años de edad, escribió para Aha! Parenting, algunos consejos que podrían ayudar a educar a nuestros hijos de una manera respetuosa y pacífica. De acuerdo con ella:

“Yo siempre supe que son los maestros quienes establecen el clima en el salón de clases […] Empecé a utilizar el respeto hacia los niños y sus necesidades como herramienta de administración en el salón de clases, y una vez que sus necesidades estaban satisfechas, los niños se respetaban más unos a los otros. Me dediqué a trabajar los verdaderos problemas detrás de las malas conductas, y los niños empezaron a tratar de resolverlos también de manera real: no sólo obteniendo lo que querían. Básicamente me mostré más interesada por ellos como personas, y ellos empezaron a sentirse respetados; en consecuencia, ellos eran más respetuosos consigo mismos […]”

Cada ser humano responde de manera diferente ante los mismos estímulos. Sin embargo, cuando suplimos nuestras necesidades básicas (tanto fisiológicas como psicológicas) y tomamos consciencia de la importancia de nuestras acciones, podemos contribuir a un cambio social positivo. Entonces, al transmitirlo a nuestros hijos o alumnos, y notamos que ellos empiezan a ser más independientes, solidarios, tolerantes y respetuosos, sabemos que el esfuerzo valió la pena.

Para llegar a ese punto, Erin comparte su experiencia a través de estos sencillos consejos:

1. Los niños reaccionan a nuestro liderazgo. En caso que nosotros estemos ansiosos y alcemos la voz, ellos también lo harán. Por el otro lado, cuando el encargado comunica (tranquilamente) que pueden resolver la situación juntos, entonces ellos tendrán la oportunidad de regular sus emociones de manera más efectiva y rápida. Por ejemplo, si nos disculpamos cuando nos equivocamos, ellos aprenderán a hacer lo mismo. Si los tratamos con respeto y empatía, ellos también lo harán con las mismas cualidades.

2. Los niños responden a la conexión emocional. Tanto en la escuela como en el hogar, los niños buscan a un adulto a quien seguir. Necesitan confiar en una figura de autoridad para sentirse seguros. Para ser ese adulto, uno necesita relacionarse con él de manera afectuosa. Y en caso que el niño se sienta ansioso, puedes ir restaurando poco a poco la sensación de seguridad: no es sólo de decírselo, sino también de hacérselo sentir.

3. Los niños responden mejor ante el consejo que ante el control. A los niños también les gusta recibir explicaciones justas acerca de las reglas a seguir. Incluso, cuando ellos forman parte del proceso de la formación de nuevas reglas, tienden a apropiárselas y a seguirlas. Si te funciona, apúntalas en un pizarrón o en una cartulina, de manera que el niño las vea de manera seguida; y si es necesario, ir agregando nuevas reglas a la lista.

4. Generar un programa preventivo para evitar crisis. Toma cualquier oportunidad para responder empáticamente a las necesidades de cada niño. Asegúrate que sienta diario cierta conexión. Y en caso que notes algún indicio de problema (conductual o emocional), trata de acercarte al niño antes de que suceda.

5. La empatía es una herramienta indispensable en el trato con los niños. Al inculcar la capacidad de “ponerse en zapatos del otro” a través de ejercicios con los hermanos o con otros niños de la clase, pueden identificar y resolver fácilmente las emociones que sienten.

6. Recuerda que los niños actúan por una razón. Necesitamos mantener en mente que, si queremos modificar una conducta, ayudará recordar que su comportamiento puede derivarse de algún problema emocional o de mucha energía acumulada. Por supuesto, es indispensable establecer límites: las conductas que están permitidas y las que no.

7. Los niños sí quieren una oportunidad para enmendar sus errores. Cuando dos niños se pelean, es más efectivo escuchar ambas versiones uno en frente del otro. De ese modo, ambos aprenderán acerca de la empatía y de cómo lidiar con posibles altercados en un futuro. Esto no incluye ningún castigo.

8. Cuando los niños tienen problemas, dale tiempo para que restauren su equilibrio. Ayúdalos a monitorear sus propias emociones y sentimientos, de manera que puedan encontrar un lugar tranquilo en su interior. Pueden imaginarse cualquier lugar que los haga sentir seguros y cómodos.

9. Una vez que sus necesidades están satisfechas, ellos están listos para cooperar. La mayoría de las malas conductas de los niños son generadas porque sus necesidades no fueron satisfechas. Puede ser difícil descubrir cuáles son las verdaderas necesidades de nuestro hijo o alumno, pero si observamos y escuchamos atentamente, ellos lo dirán. El compromiso realmente se trata de apoyar al niño, y de esa manera él no tendrá por qué comportarse de una mala manera.

10. Los niños superan (o no) nuestras expectativas. Los niños se ven reflejados a sí mismos a través de nosotros (los adultos), asumiendo que nosotros sabemos exactamente cómo son. Necesitamos darnos la oportunidad de conocer a fondo a los niños, y de ese modo él o ella sabrá cómo realmente es. 

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