Educación, Familia, Ser Padres

Consecuencias del bullying en los niños y algunas soluciones para prevenirlo

  • El problema del acoso escolar o bullying es responsabilidad de todos; por lo que, tanto la educación que les damos a nuestros hijos no sólo es a través de palabras, sino también a través de los actos.

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En el mundo de la tecnología actual, ser bulleado implica no sólo una humillación en el salón de clases, sino también ser punto rojo en páginas web y en redes sociales. No es más que suficiente encontrar videos en YouTube de cómo hay niñas  siendo golpeadas por alguno de sus compañeros, en medio de una aglomeración morbosa que se atreve a grabar sin detener la situación y, aún más, a subir el video al internet.  

En los últimos años se ha hecho mucho movimiento en contra del bullying: desde campañas internacionales hasta películas que ponen en evidencia este problema social; incluso ya adaptamos en nuestras pláticas cotidianas adjetivos como bulleado, ciberbullying, entre otros. Pero la verdad es que esta situación es más vieja de lo que podríamos recordar, ya que en ella se refuerzan papeles de dominador/dominado; sin embargo, apenas en 1973 el psicólogo Dan Olweus le puso nombre y apellido a este hostigamiento generado en las escuelas.   

Ser hostigado en la escuela deja espuelas tanto corporales como emocionales, aún años después de que el acoso se haya acabado. Razón por la cual, investigadores encontraron que el bullying tiene una fuerte influencia en la salud mental y corporal de las víctimas, detonando en síntomas de depresión y baja autoestima; ya que, de acuerdo con la psicóloga social Laura Bogart, en la mayoría de los casos, los victimarios atacan a niños con sobrepeso o con discapacidad, incluso a homosexuales, lesbianas, bisexuales y transgénero.  

 De acuerdo con el Dr. Jorge Srabstein, director médico de la Clínica para Problemas de la Salud relacionados con el Bullying en el Centro Médico Nacional de Niños (CNMC, por sus siglas en inglés): “El acoso escolar está relacionado con un amplio rango de problemas de salud, con síntomas físicos como emocionales.” De hecho, los síntomas físicos que el niño manifiesta siempre aparecen en “grupo”; es decir que además de sufrir dolores de cabeza, también sentirá ataques de ansiedad y depresión.

En cuanto a las afecciones psicológicas, Srabstein menciona que tanto las víctimas como los victimarios enfrentan los mismos riesgos de autolesionarse, abuso de sustancias o suicidio. Con base en un estudio de la Universidad de Yale, dos de cada nueve víctimas de bullying reportan pensamientos suicidas, en comparación con niños que nunca fueron acosados en la escuela.

Y aunque sea un grupo de síntomas físicos y psicológicos, éstos no constituyen aún una evidencia tangible para declarar el “síndrome del bullying”, comenta Srabstein.

¿Y las soluciones?

De acuerdo con la psicóloga social Laura Bogart, es primordial enfatizar que el acoso escolar es como una enfermedad social, el cual es un problema de la salud pública; ya que si no se interviene en cuanto antes, los efectos negativos en las víctimas pueden agravarse. Esto se debe a que el bullying es una forma multifacética de maltrato… Y además, ocurre en todos lados del mundo y en diferentes clases sociales.

Tanto la psicóloga Laura Bogart como el Dr. Srabstein confirman que los profesionales de la salud pueden ayudar a luchar contra el bulllying en diferentes maneras. Estas son las soluciones que proponen estos especialistas en el tema:

  1. Reforzar la comunicación entre padres e hijos. Eso no podrá fungir como un papel primordial en la detección de hostigamiento escolar, sino también en la posibilidad de explicar la importancia de la tolerancia, respeto y aceptación relacionado a otras personas.
  2. Recordar que el acoso también puede presentarse en pequeños picoteos o pellizcos que no se explican fácilmente.
  3. Los padres también pueden estar al tanto del estado de ánimo de sus hijos, en especial si no quiere ir a la escuela o parece triste, estresado o ansioso. Por consiguiente, al platicar, también se puede preguntar rutinariamente cómo se sienten en la escuela y si se sienten seguros ahí.
  4. Los profesionales de la salud pueden contribuir con programas para traer a consciencia el acoso escolar en los hijos, y de ese modo promover más respeto en el ambiente. En consecuencia, también necesitan comprometerse a identificar el bullying cuando sucede.
  5. Finalmente, aunque no menos importante, tratar los síntomas físicos y emocionales del acoso escolar.

El problema del acoso escolar o bullying es responsabilidad de todos; por lo que, tanto la educación que les damos a nuestros hijos no sólo es a través de palabras, sino también a través de los actos. A través del ejemplo de la tolerancia, respeto y aceptación, les proporcionamos a los niños un nuevo paradigma enfocado en el bienestar global de la población. 

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