Educación, Familia

¿Cómo integrar las matemáticas en la vida de nuestros hijos?

  • El papel de los adultos en la comprensión de las matemáticas es indispensable: ellos son quienes inspiran y motivan a los niños. Es una cuestión de generar conexiones lógicas con cualquier actividad que los niños hagan.

matemáticas

¿Cuántas veces no hemos tirado la toalla con un problema algorítmico?, ¿Cuántas ocasiones no sabemos cómo responderle a nuestro hijo acerca de una solución matemática que, por falta de práctica, dejamos en el olvido?, ¿Cuántos momentos hemos presenciado que un niño se desespere por que no comprende el ejercicio de cálculo?, ¿Cómo integrar las matemáticas en la vida de nuestros hijos?…

Es verdad que muchas personas consideran a las matemáticas como un dolor de cabeza; sin embargo, de acuerdo con los expertos en educación, esta materia no tiene que ser estimada de esa manera. Ellos proponen que, al jugar con los conceptos algebraicos y de cálculo (en vez de hacer ejercicios aritméticos) pueden ser una mejor manera de introducir a los niños al mundo de las matemáticas.

“Las matemáticas no son lineales”, explica Alison Blank, “se tienen que explicar algunos antecedentes de ciertas habilidades para poder explorar el mundo matemático, pero una vez que tu curiosidad te llame, es cuestión de tiempo”.

Los expertos explican que el origen de la problemática viene con la creencia que el único orden posible para enseñar matemáticas es: iniciar con aritmética y álgebra; después geometría y más álgebra; y si no le agarraste miedo, se continúa con precálculo y cálculo. Maria Droujkova, profesora de matemáticas, comenta que: “Esto no tiene nada que ver con lo que piensa la gente, cómo los niños crecen y aprenden, o cómo las matemáticas se construyen”.

La enseñanza en este formato, obliga a los niños a hacer cálculos que no comprenden ni les gusta; condicionándolos a una sensación de disgusto relacionada con las matemáticas. Por consiguiente, pierden la esencia de la misma ciencia: el fundamento de los patrones, de las estructura, del arte; y además, la reducen a una “simple manipulación de números que no les servirá en la vida, salvo a aprobar la materia”.

¿Qué se puede hacer entonces?

La propuesta que Maria Droujkova y muchos otros profesores sugieren un enfoque holístico, llamado “matemáticas naturales”, y en el cual se educa tanto a padres como hijos. En su libro, “Fideos de Möbius: Matemáticas aventureras para una multitud de juegos”, se enfoca en el aprovechamiento de los instintos poderosos y sorpresivos de los estudiantes para la exploración juguetona, que los puede llevar a un autoconocimiento y un desarrollo personal. La misma autora comenta que: 

“Estudios científicos han demostrado que los juegos son maneras eficientes para el aprendizaje de los niños, y además que lo disfruten. También llegan a una manera de trabajo más estructurada y creativa, para que puedan notar, mezclar y construir patrones matemáticos. […]

La complejidad de la idea y la dificultad del proceso están separadas, en dimensiones independientes. Desgraciadamente, lo que se les ofrece a los niños es simple pero complicado: ideas primitivas que son difíciles de implementar en los humanos, porque ajustan el trabajo a sus límites de la memoria, la atención, la precisión y otras funciones cognitivas.”

Un ejemplo de estos patrones es obligar a los niños a memorizarse las tablas de multiplicación como hechos separados, en vez de encontrar algún ejemplo o pauta. Por el otro lado, para empezar a crear experiencias complejas pero creativas en el ámbito matemático (permitiendo diversas direcciones), se puede conducir al niño a un constante juego; como construir casas con bloques de LEGO, hacer origami o muñecos con papel, utilizar juguetes que se transforman en diferentes objetos, entre otros. Droujkova dice que: “Puedes tomar cualquier rama de las matemáticas y encontrar cosas que sean complejas y sencillas a la vez; el objetivo es tomar el tesoro de las matemáticas y encontrar las maneras más accesibles para llegar a él.”

Es verdad que hay diferentes niveles de entendimiento; sin embargo, una vez que un individuo comprendió el hecho, no hay vuelta atrás. Los niveles van subiendo hasta alcanzar el uso de palabras abstractas, gráficas y fórmulas. Es eso lo que hacen los matemáticos: jugar con las ideas abstractas.

El papel de los adultos en la comprensión de las matemáticas es indispensable: ellos son quienes inspiran y motivan a los niños. Es una cuestión de generar conexiones lógicas con cualquier actividad que los niños hagan. Puede ser difícil, pero tanto el aspecto pedagógico como el concepto científico pueden aprenderse. De ese modo, cuando se proporciona a un niño un acetijo de lógica o proyectos, estamos generando aspiraciones y motivaciones que pueden desencadenar en una búsqueda intrínseca de la curiosidad. 

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