Crianza, Familia

¿Cómo inculcar la gratitud en nuestros hijos?

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La gratitud es una de las experiencias más saludables que una persona puede experimentar. Gracias a ella se puede adquirir una gama de características en pos del bienestar integral; tales como un mayor crecimiento personal, poder consolidar un propósito vivencial, reducir el riesgo de depresión y estrés,  aceptarse a uno mismo para tener un enfrentamiento funcional a los cambios de vida, gozar de un mayor nivel de felicidad, entre otros.

Sin embargo, ¿cómo se aprende a vivir con gratitud? Por medio de las experiencias y aprendizajes a lo largo de la vida, las personas viven la plenitud que la calidez corporal y emocional que este carácter de la personalidad ofrece. Por lo que la gratitud empieza desde la infancia.

El mejor método para que nuestrxs hijxs se conviertan en seres de agradecimiento, es a través del aprendizaje significativo e incluso kinestésico. Es decir que, a partir de lo que él o ella ya conoce, implementar cambios por medio de la comida, los juegos y los juguetes.

Por ejemplo, Susan Roberts, pediatra ocupacional y autora de My Kids Eats Everything (Mis hijos comen todo), explica que en la actualidad lxs niñxs cuentan con una dieta horrible porque sólo están siendo alimentados. Es decir que, para que nuestrxs hijxs adquieran una percepción más profunda de los alimentos en el plato, es recomendable que se involucren en el procedimiento de la preparación. Desde cortar las verduras hasta revolver los huevos. Esto le permitirá, además, desarrollar habilidades motrices y cognitivas que eventualmente aportarán un conocimiento en la supervivencia eventual.

En cuanto los juegos: muchos padres deseamos ofrecerle el mundo a nuestrxs hijxs; no obstante, a veces caemos en el pecado de “dar demás” sin un significado en específico. Así que, para evitar “echarlxs a perder”, es recomendable tomar la iniciativa de formar juegos físicamente interactivos, cuyos materiales sean accesibles (como papel, pegamento, tela, etcétera).

Ahora, en caso de ofrecer juguetes, es importante enseñarles a que reconozcan el valor y la calidad de sus juguetes: ¿realmente cuáles y cuántos juguetes se necesitan para un objetivo en específico? Por ejemplo, en caso de querer construir un castillo con piezas de Lego, ¿cuántas piezas realmente se necesitan?; ¿de qué color?; ¿de qué tamaño? Inclusive, interactuar con nuestrxs hijxs en este procedimiento de análisis, les ayuda a comprender el valor de cada juguete que realmente desean. Así, tanto la cartera como la limpieza del hogar te lo agradecerán en un corto plazo; mientras que tus hijxs te lo agradecerán a lo largo de toda su vida.

Recuerda que lo importante de esa etapa no es el juguete, sino es el juego. Por lo que, ¿qué es lo básico para jugar y divertirse? La creatividad, el tiempo y la motivación.

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