Experiencias, Familia

¿Cómo hablar acerca de las verdades incómodas sin lastimar a la otra persona?

  • Las verdades incómodas son más complejas de lo que parecen, por lo que no desaparecerán por ellas solas y tienden a lastimar más cuando no se hablan.

verdades incómodas

Las verdades incómodas… esas situaciones que no nos gustan, que nos hacen sentir diferentes, raros… Hay ocasiones en que “cuesta trabajo” decir las cosas tal cuales son. Tememos que, si las decimos, estaremos abriendo una caja de Pandora que arrastre a la desgracia al círculo relacional o inclusive al familiar. Hay veces que entonces preferimos guardar silencio, mientras que en otras, la frustración o la rabia producen altercados intolerables y violentos.

En ambos casos, algo se ve y se siente mal. Existe esa aflicción entre lastimar a la persona que queremos o guardarnos aquello que nos está doliendo. ¿Es realmente necesario tomar el riesgo de disgustar alrededor? ¿Hará que las cosas cambien? ¿Ayudará en algo? Estas son sólo algunas de las preguntas que mortifican aún más el état d’âme.

De modo que es importante traer a conciencia la importancia de expresarse empática y asertivamente, ya que este tipo de comunicación es la mejor herramienta para aminorar roces emocionales. Las verdades incómodas son más complejas de lo que parecen, por lo que no desaparecerán por ellas solas y tienden a lastimar más cuando no se hablan.

Así que te compartimos algunos consejos a la hora de hablar sobre verdades incómodas:

– Escoge un momento que sea adecuado para hablar, y en el que te sientas cómodo para hacerlo.

– Practica la empatía al imaginarte ser la otra persona que está recibiendo el mensaje: ¿de qué manera te gustaría escucharlo?

– Trae a conciencia cuáles son tus emociones: ¿el mensaje qué te hace sentir y cómo lo estás transmitiendo? En caso de estar molesto, encuentra las palabras asertivas que eviten una posición atacante-defensiva, y así reducir el riesgo de herir a alguien.

– Evita el uso de palabras exageradas, como por ejemplo “siempre”, “nunca”; así como acusaciones. Empieza con un “yo siento”, en vez de “tú siempre/nunca”.

– Una vez que terminaste de hablar, escucha atentamente a la otra persona. Recuerda que al evitar la argumentarás, reducirás el riesgo de enterrar tu mensaje inicial bajo capas de enojo.

– Es importante reconocer que las cosas complejas o difíciles requieren de más de una conversación: el objetivo de la primera plática es “sembrar la semilla”. Sin embargo no esperes que la planta brote inmediatamente. Se requiere de otras plásticas para que echen raíces.

– Acepta que la otra persona pueda sentirse lastimada, a pesar de la comunicación empáticoasertiva. Da tiempo y espacio a la reflexión, porque la honestidad requiere de respeto y cuidado (aún si duele). Se requiere esfuerzo, tiempo y aceptar el dolor para buscar estabilidad y felicidad.

No toques temas delicados o sensibles por teléfono o por chat, esto simple deja en desventaja a la otra persona, las interpretaciones de lo mismo pueden diferir bastante de la realidad y se pierde la asertividad, además de que no hay apoyo del lenguaje corporal.

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