Experiencias, Familia

Colecho: mas cerca nuestros cuerpos, mas cerca nuestras almas

  • Una de nuestra lectoras nos comparte su experiencia en el tema del “colecho” que es dormir con el bebé o el niño en la misma cama o en la misma habitación. Nos ha encantado…

Colecho

Una de nuestra lectoras nos comparte su experiencia en el tema del “colecho” que es dormir con el bebé o el niño en la misma cama o en la misma habitación. Nos ha encantado…

“Siempre existe alguien que me mira con un poco de horror cuando digo que duermo con mi hijo en la cama, que lo abrazo cada noche y que es justamente eso lo que quiero para mí y para él, después de esa mirada siempre siguen las mismas preguntas, jamas cambian … “¿Y no lo aplastas?, ¿Qué  vas a hacer cuando tenga 5 y quieras tener intimidad con tu pareja?, ¿No crees que se convertirá en un niño “mimado”?”, etc.

A veces siento como si todo el mundo hubiese tenido una conversación acerca del tema pero que jamás me invitaron, aún así los miro y con la paciencia que solo me ha dado ser madre les respondo: “Jamas lo he aplastado, duermo siempre alerta casi con un ojo abierto y el otro cerrado, al menor movimiento prendo la luz y lo veo, ya sea para acomodarlo o simplemente ver su sonrisa que por cierto es bastante frecuente mientras duerme y no lo notaria en caso de no dormir junto a él”… Supongo que con el tiempo y a medida que vaya creciendo las prendidas de luz por las noches disminuirán, lo sé por que cuando tenia 1 mes siempre estaba la luz prendida y casi ni dormía, aunque debo reconocer que tal vez era mas por lo enamorada que me encuentro y me gustaba mirarlo tan tranquilo y apacible, aunque siendo sinceras, ¿Qué madre no mira a su hijo una o dos veces solo para cerciorar que todo está bien ?… La intimidad con su padre es un punto en el cual siempre me gusta tomar un respiro, buscar muy bien las palabras que voy a utilizar y tratar de no parecer una mamá loca por su bebé y una bruja mala en su relación, he tenido suerte y él entiende que su rol en estos momentos sigue siendo el de sostén emocional, con el paso de los días nos dimos cuenta que el embarazo queda pequeñisimo al lado de los cambios que llegan con la nueva vida de la cual desde el día en el que llega al mundo se convierte en tu entera responsabilidad, ahora tenemos otro concepto de intimidad, uno que incluye a un pequeño bebé que nos mira cuando nos besamos y sonríe con un amor único en sus ojos cuando nos abrazamos, lo hemos conversado muchas veces y hemos llegado a una conclusión: que no esperamos que todos entiendan, pero que aveces nos gustaría que respetaran un poco más, por que es incómodo tener que explicar siempre que nos estamos tomando un tiempo…, tiempo para acomodarnos a nuestra nueva vida, tiempo que queremos compartir con nuestro hijo, tiempo que sabemos no durará para siempre y que volveremos a ser uno los dos cuando mi cuerpo esté otra vez fuerte y preparado, no muchos lo entienden, siempre me hacen bromas acerca del instinto masculino, como es posible que lo controle y que me debe amar mucho para esperar por algo así, en esos casos solo sonrió y me siento afortunada por tener a este compañero de vida, tratando siempre de ponerse en mi lugar y ayudándome en todo lo que puede y está a su alcance… El romance, el amor, el instante de encontrarse siempre existirá, siempre tendremos un nido donde amarnos, de eso estoy segura, por que el amor siempre encuentra como hacer que dos almas que nacieron para amarse lleguen a su destino para descansar convirtiéndose en uno solo… A veces también pienso en eso del “niño mimado”, me asustaba tanto convertir a mi hijo en un niño infeliz y pesado solo por acurrucarlo por las noches entre mis sábanas, siempre me perseguía este sentimiento de culpa hasta que un día intenté dejarlo en su cuna y sentí que lo estaba privando de mí, de mi olor, de mi calor, de mi ser, este pensamiento se convirtió en pesadilla y al despertar solo pude recordar el olor de mi madre por las noches, solo pude ver su pelo rizado en la almohada, sus ruidos graciosos mientras dormía, su cara tan hermosa y tan tranquila, sus brazos que atravesaban mi cuerpo, sus besos a medio dormir, su aliento por las mañanas, su pijama, sus buenas noches, sus “te amo”, y fue cuando me di cuenta que gran parte de la confianza que hoy tengo con ella se forjó en esa cama, en esos inviernos fríos en los que nuestros cuerpos eran los mejores guateritos, con esas conversaciones eternas, hablando de mis compañeros del colegio o de la existencia de Dios y nada importaba mas para mi que ella estaba ahí, siempre al alcance de mis pequeños y delgados brazos…

Tengo claro que todos somos diferentes y la relación con mi hijo no depende solo de dormir o no dormir juntos, pero hoy soy una convencida que el contacto piel a piel siempre será lo mejor para los humanos, muchas cosas que no se pueden decir con palabras se pueden expresar con una abrazo, con una mirada, con un beso en la frente y eso se aprende desde el día cero, es por eso que siempre invito a las mamás ya sea con sus bebés recién nacidos o con sus hijos ya mayorcitos a que practiquen el colecho por que mientras mas cerca nuestros cuerpos mas cerca nuestras almas…”

Coni

 

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