Claudia Lizaldi

Celebra el mundo que tú quieres hacer

  • Aprender a pensar es posiblemente una de las mayores bendiciones que puedes regalarte

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Cuida tus palabras, hazme caso, lo que dices es energía y termina por decretar tus días y así se va tejiendo tu historia, tu vida. Pero atención que tus palabras son resultado de tus pensamientos es así que si vas a entrenarte en algo, hazlo en tu forma de pensar…

Si quieres correr un maratón entrenas ¿Cierto? Si quieres ser el mejor en esto o en aquello, practicas ¡Verdad! Por qué no entonces dedicarle tiempo y atención a la forma en la que estructuras tus pensamientos. Tu sistema de creencias no es algo con lo que se naciste, lo vas construyendo durante tu vida y es modificable.

La forma en la que ves el mundo tiene todo que ver con la sociedad que te rodea, con lo que viste y escuchaste a lo largo de tus primeros años, la religión o no religión que profesas, pero más allá de esos pensamientos y palabras habita la verdad, lo que llamamos sentido común. Es a través del mismo que escuchas nuevas ideas que pueden o no hacerte lógica y aunque se pelean con tus creencias te llaman la atención. 

Ábrele las puertas al mundo que te rodea…

Comienza por darle oportunidad a una de estas “ideas nuevas” y así empieza a trabajar en la expansión de tu conciencia, poco a poco ábrele las puertas al mundo que te rodea, con respeto y cautela pues nada es verdad absolutamente y nada es imposible si los estas viendo y aún si no lo ves todavía. 

Es cierto que tener una estructura de pensamiento te beneficia pues facilita tu camino para crearte una idea de lo que te rodea pero no olvides jamás que es sólo una idea y no la única posibilidad para describir y entender cualquiera que sea la situación o circunstancia. Digamos que la clave es entender que percibes lo que sucede y generas un criterio al respecto gracias a tu sistema de creencias pero que este está limitado por tus cinco sentidos. Si puedes entender esto, puedes modificarlo a tu favor y empezar a entrenar tu forma de pensar.

El beneficio mayor es que a partir de elegir la forma en la que percibes el mundo el mundo comienza a cambiar, es una especie de milagro, estamos vulnerables ante cualquier evento de nuestra vida si no podemos controlar cómo vamos a leer, desde qué punto de vista, aquello que nos sucede, nos ha sucedido y que inevitablemente nos pasará. Por el contrario cuando cuentas contigo mismo para analizar la vida a tu favor te vuelves poderoso, pues cuentas con la mejor y más efectiva de las armas, una mente entrenada que no va a tomarte por sorpresa mandándote al banquillo de los deprimidos y de las víctimas. 

La invitación es a sucederle al mundo.

Aprender a pensar es posiblemente una de las mayores bendiciones que puedes regalarte, y no sólo estoy pidiéndote algo superficial, (no veas lo que no te conviene, sólo lo que te hace feliz) esta sería una invitación a lalalandia y no creo que podamos evolucionar en esta “tierra rosada” lejos, lejísimos de esto, la invitación es a desmenusar los acontecimientos, tomar lo mejor de ellos, agradecer la lección en cada uno, y avanzar, más libre, más fuerte, con la felicidad que da el poder elegir la forma en la que percibes el mundo, sin que este te suceda. La invitación es a sucederle tu al mundo.

A atreverte a pensar distinto, a celebrar el mundo como tu quieras hacerlo, no como se supone que deberías. A agradecer cada uno de tus días, a la gente que llega, a la que se va, a aquellos que te han insultado, a ser un activo y no un pasivo, a ser desde el placentero entendimiento de que lo que pienso, lo reflejo.

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