Familia

Carta de un abuelo a un nieto

  • De forma anónima nos llegó una carta de un abuelo a un nieto que nos hace amar, admirar y reflexionar sobre su gran labor.

Una tarde del 28 de Agosto, entre todos los grupos de Whatsapp de la escuela, el trabajo y la familia, me llegó un texto que me conmovió hasta lo más profundo. ¿Cuántas de nosotras no extraña a esa abuela que le cocinaba los platillos mas ricos? ¿O ese abuelo que solía salir a pasear por las tardes al parque y jugar en la resbaladilla? Por eso, comparto este texto que, de forma anónima, me ha estrujado el corazón: 

Los nietos son como herencias: tú los recibes sin merecer. Sin haber hecho nada para eso, de repente caen del cielo… Sin tener que pasar por las penas de amor, sin los compromisos del matrimonio, sin los dolores de la maternidad. Un nieto es realmente, sangre de tu sangre.

Con la edad llega la nostalgia de alguna cosa que tenías y que se fue sutilmente junto con la juventud. Mi Dios, ¿para dónde se fueron los chicos? Se transformaron en aquellos adultos llenos de problemas que hoy son los hijos, que tienen suegro y suegra, cónyuge, empleo, apartamento y obligaciones, tú no reconoces de modo alguno a tus niños perdidos. Son hombres y mujeres – No son más aquellos que tú recuerdas.

Y entonces , un lindo día, sin que te impongan ninguna de las agonías de la gestación o del parto, el doctor te coloca en los brazos un bebé. Completamente gratis. Sin dolores, sin llantos, aquel niñito por el cual morías de nostalgia, símbolo de tu juventud, lejos de ser un extraño, es uno de tus hijos que te devuelven. Y lo raro es que todos te reconocen el derecho de amarlo con extravagancia.

Tengo la seguridad de que la vida nos da nietos para compensarnos de todas las pérdidas que acompañan a la vejez. Son amores nuevos, profundos y felices, que vienen a ocupar aquel lugar vacío, nostálgico, dejado por los arrebatos juveniles.

Y cuando tú abrazas al niño y él, aún dormido abre un ojo y te dice: “¡Abu!” tu corazón estalla de felicidad, como pan en el horno.

No sé que maravilloso abuelo escribió este texto, pero si lo conoces, pídele que me escriba y que su mensaje llegue a todos los ojos de quienes amamos y admiramos la labor de todos los abuelos.

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