Crianza

Calmar al bebé

  • El amor nunca ha dañado ni dañará a nadie, te compartimos algunos trucos para calmar a tu bebé.

Calmar al bebé puede resultar una odisea si no tienes idea por donde empezar. 

¡Sí! los bebés lloran, la mayoría de los recién nacidos pueden llorar entre una y tres horas diarias en intervalos de tiempo. El llanto es la único modo para comunicarse, así que llorar puede tener distintos significados…

Aquí te compartimos algunas formas de tranquilizarlo:

  1. Fuera distracciones: cuando el bebé se siente muy cansado porque tuvo un día o una noche muy activa o está sobre estimulado por alguna situación (ruido, música, personas, colores, olores distintos a los que conoce, etc.), puede ser que le cueste trabajo conciliar el sueño. Ayuda llevarlo en brazos  y arrullarlo con vista a una pared lisa, de preferencia blanca o de color claro, o bien cubrir la cuna o el porta bebés con una sábana lisa de color claro que no restrinja el aire y que tampoco tampoco le caiga en la cara, el objetivo es eliminar distractores y estímulos externos. Recuerda que no es recomendable que el bebé duerma en la sillita del auto ya que se corre el riesgo de asfixia.
  2. Movimiento suave: mecer al bebé suavemente puede hacer milagros, el movimiento suave y rítmico le recuerda su estancia en el útero, caminar para arrullarlo, bailar suavemente o usar una mecedora le puede ayudar a calmarse y a quedarse dormido. Usar una hamaca adecuada (segura y ventilada) puede ser un gran recurso.
  3. Palabras de consuelo: quizá no es el mensaje, pero los bebés si pueden sentir la intención e identificar el tono de voz, moderar la voz a tranquila y de volumen bajo los reja, eso y usar sonidos como el típico “shhh, shhh, shhh”, le recuerda los sonidos que escuchaba en el útero, darle suaves palmadas rítmicas, cantar y susurrar palabras de amor lo consuelan casi siempre. Recuerda que los bebés no se acostumbran a los brazos, nacen acostumbrados porque los necesitan y encima de ello tener “mamitis” ¡está bien!
  4. Cerca de ti: mamá para el bebé tu eres su mundo, al estar contigo no solo se siente seguro, sino tranquilo, acompañado y quizá hasta más calientito, porque abrazar al bebé significa apoyarlo a regular su temperatura corporal, sus ritmos cardiacos y respiratorios y hasta sus ciclos de sueño. Cargar al bebé siempre será una gran idea. Cuando llevas al bebé en brazos siente tu latido de corazón, tu calor y se siente reconfortado con tu presencia. 
  5. Succión: el bebé nace con el reflejo de succión, el pecho no solo es alimento, el pecho también es paz, es el lugar seguro para el bebé, succionar tu pecho o tu dedo lo puede calmar. La succión rítmica profunda ralentiza su ritmo cardiaco y relaja su estómago. Ofrecer al bebé lactancia a libre demanda favorece no solo su alimentación pero también la nutrición emocional.
  6. Ritmos relajantes: en el útero el bebé escuchaba tus sonidos fisiológicos: latido del corazón, circulación venosa y esos sonidos tienen un ritmo, por eso los ruidos constantes como los de la lavadora, secadora, aspiradora y a veces el del motor del auto los relajan y a veces los apoyan para quedarse dormidos.

La verdad es que no te equivocas si tu instinto es ir a tomar a tu bebé en brazos y sacarlo de la cuna cuando llora. Sigue tu instinto, dejar llorar al bebé lo confunde, lo hace sentir abandonado y puede promover el secretar niveles altos de cortisol en el cerebro lo cual le genera estrés al bebé. 

En recientes estudios se ha descubierto que cuando un bebé está sometido a una cantidad grande de estrés, se crean condiciones que dañan las sinapsis entre las neuronas en proceso de formación. Si bien las consecuencias no son aparentes inmediatamente, la realidad es que la sobreactividad del cortisol puede establecerse como patrón de vida tanto para el sistema de respuesta al estrés como al cuerpo a través del nervio vago (el cual afecta al funcionamiento de múltiples sistemas en el cuerpo, como el de la digestión).

La respuesta del cuidado a las necesidades del bebé influye también en el desarrollo psicocognitivo y emocional (inteligencia, empatía, nivel de agresión o depresión, autoregulación y competencia social), por eso los bebés atendidos en sus necesidades fisiológicas y emocionales básicas y que son amados se convierten an adultos empáticos, amorosos, tolerantes y que saben autoregularse.

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