Karla Lara, Nacimiento, Salud

A las madres invisibles…

  • Para esas madres que hemos perdido un hijo…, un embarazo, un bebé, un niño, un adolescente, un adulto, un amor incondicional e indescriptible que representaba su hijo…

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En estos tiempos de celebración, o al menos en estos días en los que convergen algunas fechas en las que muchas personas tienen un espíritu de alegría, de fiesta…, hay (y habemos…), madres y padres invisibles. Esas madres que han perdido un hijo…, que han perdido un embarazo, un bebé, un niño, un adolescente, un adulto, un amor incondicional e indescriptible que representa su hijo…

Esta nota es para hablarle al corazón roto de esas madres invisibles… y me atrevo a llamarlas así, porque a veces (y me incluyo) pareciera que al no estar mas el hijo…, o el embarazo, ya no son (ya no somos) madres. Y es que para una mujer una vez que se sabe madre, lo será y lo sentirá por siempre, al menos…, esa es mi experiencia.

Es hacerles un espacio entre tanta fiesta…, dar un remanso a su corazón de madres y darles un abrazo virtual, inspirada en una bellísima nota que tocó mi propio corazón:

“Querida madre invisible,

Tú eres una madre preciosa.

Eres una madre y siempre lo serás, te miro y aun sin hacerlo, lo reconozco en ti. Se requiere inmesurada valentía y coraje y un profundo amor para maternar a un hijo que no puedes ver, abrazar o tocar.

Tu eres fuerte. Aún cuando te sientas totalmente débil, eres fuerte. Aún cuando te parezca que vives de rodillas llorando. Aún cuando has deseado dejar este plano o esta tierra junto con tu bebé o tu hijo. Aún cuando lo único que sientes que puedes hacer es arrastrarte fuera de la cama. Aún en tus momentos mas oscuros, eres fuerte. Te han amputado un trozo inmenso de vida y eres fuerte.

Se requiere un inmenso valor para ser madre, para no dejar de amar a los hijos que ya no tenemos. Amar después y más allá de la muerte es algo magnífico en toda su descripción.

Tu eres magnífica. Eres grande.

Sé que es poco probable que me creas ahora, pero de verdad hay una luz al final del camino. Es muy probable que no la veas, que ni siquiera la percibas, y no tienes que hacerlo. Yo sostendré esa luz para ti hasta que estés lista o cuando te sea posible levantar la mirada para intentar verla. Habemos muchas otras madres de este lado, que hemos transitado el mismo camino, viviendo con el mismo dolor, desgarrándonos con el mismo miedo… Llegar a donde estamos ahora no requiere prisa, ni siquiera tienes que saber llegar.

Da un pequeño paso, luego otro mas. Si en algún momento sientes que no puedes andar, está bien que andes a gatas. Si gatear es aún demasiado, solo recuéstate y descansa… y llora. Encontrarás un camino en medio de esta pérdida, de este tremendo duelo, a pesar de tanto dolor y oscuridad, lo encontrarás.

No hay prisa en esta jornada. Yo sé que el concepto de tiempo ha perdido sentido.

Siempre será tu bebé. Siempre será tu hijo. Siempre.

Serás madre toda tu vida.

Ni siquiera la muerte puede arrebatarte eso.

Tu amas, fieramente, hermosamente, incansablemente, igual que todas las madres. Este es tu regalo, el que te ha dado tu bebé, tu hijo. Ese amor que hoy te duele, ese que no conocías antes, ese que mantiene a toda madre invencible y nunca invisible para mi.

Tu amor será una luz. Será tu guía.

No renuncies a tu amor jamás. Sigue amando mamá. Dulcemente mamá, sigue amando. Con el amor no puede ni la muerte.”

Abrazando tantas almas amorosas,

Karla Lara

@KarlaDoula

 

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