Crianza, Familia

A la mujer que me ayuda a cuidar a mis hijos (y los cuida por mí)

  • Por favor si lees esto y cuentas con alguien así: respeta y honra a esa persona, sobre todo agradece y mírala como el ser humano amoroso que es, esa persona que les dará la mano a tus hijos tantas veces, y los abrazará al despertar, y les dará de comer y les pasará el teléfono para que puedan escucharte del otro lado.

A la mujer que me ayuda a cuidar a mis hijos (y los cuida por mí)…

Muchos de mis textos lo comienzo compartiendo que soy mamá de cuatro, estamos en el mes de mayo y en este mes se celebra a las mamás. Pretexto comercial o no, es una excelente excusa para agradecer desde lo mas profundo de mi corazón a la mujer que me ayuda a cuidar a mis hijos (y los cuida por mí), estoy hablando de la persona que resuelve mi vida desde tantos lugares, a quién se ha vuelto mi confidente y que ejerce de co-madre conmigo: la nana de mis hijos.

Se llama María (igual que mi hija), Mari le decimos con todo el cariño posible que alcanza en ese diminutivo, y que no la hace pequeña, la hace muy grande. Mari es la nana de mis hijos, de los 4. Ha acompañado no solo mi maternidad, pero parte de mi vida en este trayecto en los últimos cinco años. Ella misma es mamá de 6. Estos números son importantes. Ella es importante. Mari pasa con nosotros mucho tiempo, y otro tiempo mas sola con mis hijos, a veces 1, a veces 2, otras veces con los 4 y para todos tiene amor, paciencia, contención, empatía, cariños, brazos y besos. 

Mari me resuelve mas de lo que cree, no solo muchas veces el apoyo en el cuidado de mis hijos (juntas o separadas), pero su intuición de madre, sus aprendizajes, su camino recorrido antes del mío y todo me lo comparte. Mari está desde que María ahora de 7 años, acababa de cumplir 2, conoció a Antonio de 3 años y estuvo cuando nació Iker y a Pablo (que nació en casa), literalmente lo recibió. Y ahí nació, junto con Pablo; la complicidad, nos convertimos en co-madres de 10 personitas.

Mari como miles de mujeres es mamá y trabaja, y trabaja mucho, dedica mucho tiempo y pasión a su trabajo: cuidar de mis hijos y cuando corresponde (menos veces de las que nos gustaría a ambas), nuestros hijos se reúnen, se quieren y van creciendo muy cercanos.

A ella le han tocado los logros de mis hijos, sus enfermedades, mis pérdidas personales, mis emociones mas obscuras y las mas plenas. Me ha visto convertirme en madre de 4…, me ha visto fracasar y triunfar alrededor de mi maternidad, ha llevado a 2 de mis hijos en su adorable rebozo mucho tiempo, muchas horas, los ha bañado, los ha arrullado, les ha dado de comer y sin duda alguna sé y respeto profundamente el inmenso amor que mis hijos le tienen. he visto llorar a mis hijos cuando se va y los he visto brincar de alegría cuando llega (la historia se cuenta sola). Sé que tal vez es raro que en esta fecha le dedique yo un post a ella, y no a mi mamá o a mi suegra, o a las madres en general, pero es que Mari es esa mamá por elección y vocación que me ayuda a sostener mi maternidad y mi crianza en una tribu de 2: ella y yo en el día a día, para que cuando ella trabaja, yo pueda hacerlo también, para que su amor y su dedicación cuide de mis 4, mientras que mis esfuerzos profesionales nos sostienen a ambas. Cada una en un lugar, llenamos el alma de mis hijos y de los suyos. Por ella tengo un inmenso respeto, un inmenso amor, pero también una gran responsabilidad con ella y con su familia, para no perder de vista jamás que ella es una persona, que ama a mi familia, que maneja mi casa, que merece todo mi respeto y el de mis hijos: a su persona, a su salud, a sus ingresos, a sus horarios y a sus necesidades y elecciones personales. 

Hago este reconocimiento y lo comparto porque tener 4 hijos no es de otro mundo, pero tampoco es sencillo, encargar su cuidado a alguien mas no es fácil, y ella lo hace, lo hace con amor, me atrevería a decir que con perfección pero la reconozco en humana y eso no es posible (afortunadamente para las dos) porque así seguimos creciendo y mejorando en nuestro rol de mamás.

Mari tiene un trabajo como miles de otras mujeres y se trata de cuidar a los hijos de otra mujer para que esa otra mujer (que soy yo) pueda trabajar, salir y hacer mucho además de ser mamá y esa cadena, ese modelo se repite en miles y miles de hogares, por eso me parece importante, porque tener una nana para nuestros hijos no es solo pagar un sueldo, es ver a esa persona como madre: la que va a adivinar las necesidades de nuestros hijos, la que tomará decisiones en nuestra ausencia, la que besará su frente y les bajará la fiebre si es necesario o me dirá que uno tiene angustia y el otro miedo o que me dirá que lo hago bien o lo hago mal. Ella no es solo una empleada, NO, es parte de una familia extendida, contamos la una con la otra, compartimos nuestras angustias de madres y nuestras ganancias… Hemos reído y llorado una delante de la otra, somos compañeras de horas, de hijos saludables y enfermos, de festivales y reconocimientos, de límites y de consecuencias, compartimos la crianza y la maternidad y me siento profundamente agradecida y honrada al hacerlo y al contar con ella.

Por favor si lees esto y cuentas con alguien así: respeta y honra a esa persona, sobre todo agradece y mírala como el ser humano amoroso que es, esa persona que les dará la mano a tus hijos tantas veces, y los abrazará al despertar, y les dará de comer y les pasará el teléfono para que puedan escucharte del otro lado. Hazte cargo de lo que a tí te toca: es una mujer trabajadora, a cargo de su hogar, sumando en tu vida, ayudando en tu labor. Hazlo bien y sé justa, sé justa y agradecida siempre con ella. Mírala en su justa medida: una mujer que a su vez, quizá, confía en otra mujer para que cuide a sus hijos en su ausencia, porque así funciona este mundo y porque entre mujeres justas y amorosas entre nosotras podemos hacer que funcione mejor.

Gracias Mari.

@KarlaDoula

 

Artículo AnteriorPróximo Artículo

Alojado en Next.LA