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Desmitificando la ausencia del sexo en las relaciones de pareja

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En cuanto se ven, hay algo que los une de manera casi por mandato del destino. No tienen idea de qué se trata: quizá su físico o su personalidad; sólo saben que, tan sólo de verse, el tiempo se congela y sus corazones se aceleran.

Si se da la oportunidad, empiezan a salir en citas. Una, dos, tres o más. Cuando ambos adquieren la suficiente confianza entre sí, entonces pasan de un par de caricias a una comunicación más íntima y sincera entre los cuerpos. Al principio, esa fuerza de la voluptuosidad es insaciable y voraz; con el tiempo, si es que la relación dura, se reduce para dar lugar a una comunicación más emocional que sexual.

De acuerdo con Psychology Today, es importante tomar en cuenta las características del vínculo amoroso con relación en el sexo. En ocasiones, la reducción de la líbido no es un problema por sí solo; en otras, cuando uno de los miembros de la pareja considera que el sexo no es sólo la cereza del pastel sino el pastel mismo, surgen numerosos conflictos que requieren atención.  

Las peleas pueden variar gracias a nuestros juicios o estereotipos, donde exageramos, casi absurdamente, las justificaciones del deseo sexual bajo. De ahí nacen historias de la frigidez, de los dolores de cabeza, del cansancio interminable, del día difícil, entre otros.

Sin embargo, ¿realmente qué implica el hecho de la disminución de la líbido?, ¿qué es verdad y qué es mentira en esa situación?, ¿qué hay detrás de esas palabras que nos impiden comunicarnos con nuestra pareja? Para responder a esas preguntas, les compartimos algunos mitos que perjudican el deseo sexual de ambos miembros de la relación.

Mito 1: El deseo sexual de la mujer depende por completo, de sus hormonas

Muchas personas asumen que las mujeres no sienten ninguna urgencia sexual, y en caso que lo hagan se debe a una alteración en su ciclo hormonal. De acuerdo con Juan J. Remos, doctor en el Miami Institute of Age Management and Intervention, el gran error es creer que el deseo sexual de las mujeres depende de las hormonas, “pero la libido es mucho más complejo que eso, y convive con cada esfera de la experiencia humana, incluyendo la salud vascular, la salud mental, la nutrición, la imagen corporal, los niveles de estrés y la calidad de las relaciones interpersonales.” En la mayoría de los casos, el bajo deseo sexual se desencadena por factores psicológicos, como la autoimagen, lo que sienta hacia su pareja y a la relación. Por lo que, una mujer debe evaluar la relación en sí, y la manera en que puede mejorarse.

Mito 2: La intimidad emocional garantiza una muy buena vida sexual

Kathryn Hall, autora de Reclaiming Your Sexual Self, explica que hemos sido obligados a creer que una intimidad emocional es lo más importante para una relación. Sin embargo, cientos de parejas, quienes cuentan con una comunicación e intimidad emocional, tienden a caer en un hoyo negro cuando se trata de la sexualidad. Es decir que, pueden relacionarse como “mejores amigos”, sin embargo no alimentan su deseo. La solución, según la autora, es darse permiso de ser juguetón, de tomar riesgos, de ser más sexy. Para muchas personas, sentirse deseado enriquece la intimidad emocional. “Sentirse deseado es el preludio al sentimiento el deseo.”

Mito 3: Si tu pareja quiere tener sexo y tú no, puedes expresar tu amor de otra manera

Tendemos a creer que las personas deberían ser capaces de escoger si desean o no tener sexo en una relación, y a asumir que si uno se le antoja por una temporada, el otro debería aceptarlo y quedarse insatisfecho (sin quejarse). Además de ser impráctico e injusto, esa ausencia de actividad sexual puede desencadenar actos de infidelidad. Cuando una pareja decide unirse, definen dónde van a vivir, si desean tener hijos, etcétera; sin embargo, la vida sexual pasa a formar parte de un limbo. Para compensarse, las personas están en búsqueda de esos signos de amor: algunos optan por caricias; otros, por regalos; unos cuantos, por conversaciones significativas. En caso que tu pareja considere que el amor se expresa a través de caricias, por más regalos que le compres, no significará realmente amor. Por ello, tanto en el amor como en el sexo, una relación de pareja intenta descubrir cuál es el lenguaje de amor de la otra persona, de modo tal que pueda hablarlo. Es así que las buenas relaciones se construyen con base en la satisfacción de las necesidades tanto de uno como del otro.

Mito 4: Las parejas deberían lidiar primero con los problemas emocionales (antes que los sexuales)

Cuando una pareja tiene problemas emocionales (enojo, resentimiento, falta de comunicación) así como una pobre vida sexual, la mayoría de las personas asumen que necesitan primero deben solucionar lo emocional. Dependiendo de la pareja, en algunos casos es necesario lo opuesto. De acuerdo con Juan J. Remos, “[l]a terapia sexual  no debe estar separado de la terapia de pareja. Si empiezas a analizar las relaciones sexuales de la pareja, entonces puedes entender cada aspecto de ella. El sexo es como una ventana hacia cada rincón de la relación.” En ocasiones, trabajar primero el aspecto emocional es la puerta al mundo sexual; sin embargo, en otras, al mejorar la vida sexual, la intimidad emocional mejora. Cuando las personas empiezan a tocarse de nuevo, se sienten más cercanas tanto física como emocionalmente, lo que les ayuda a resolver sus diferencias.

La vida en pareja es una situación que requiere no sólo compromiso hacia la otra persona, sino hacia uno mismo. Al hacerlo, debemos enfrentar nuestros propios “demonios internos” para comprender, amar y aceptar a nuestra pareja. De ese modo, el sexo sólo será una de las vías que nos acerquen a esa persona que tanto amamos.

 

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