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Poderosas ilustraciones nos recuerdan quién está a cargo del cuerpo de la mujer

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No hay salvación alguna en adaptarse a un mundo  el cual está loco.

Henry Miller

 

El ideal del cuerpo de la mujer ha cambiado conforme pasa el tiempo: hubo una época donde la mujer perfecta debía tener un cuerpo de violín, petite, tonificada y bronceada, curvilínea o frondosa. 

Época tras época, miles de mujeres han intentando alcanzar esos ideales como un símbolo, erróneo, de la perfección. En ese paradigma se llegó a considerar que, al adquirir los cánones de belleza según la moda, entonces las mujeres serían aceptadas y, por ende, felices. 

Sin darnos cuenta, buscamos una felicidad comprada con un cuerpo alterado y al gusto de alguien más. Creemos que, gozando de un cuerpo “a la moda”, entonces tendremos confianza en nosotras mismas, seremos aceptadas y deseadas, nos envidiarán. 

Pero, ¿qué pasaría si ese ideal no es suficiente para nuestras curvas, nuestra personalidad introvertida o extrovertida, nuestra identidad de género, o nuestras condiciones físicas?

Hay muchas maneras de fomentar la confianza de la mujer en relación con su físico, su personalidad e identidad. Cada mujer que lucha por el empoderamiento de su cuerpo, está oponiéndose a una sociedad que señala a minorías por su religión, raíces, estatus social, tipo de cuerpo o preferencia sexual. 

¿Qué tipos de castigos está profesando esa sociedad ante las personas diferentes y que quieren empoderarse? Desde críticas, exclusión social hasta ataques físicos con ácido. 

El mundo está atacando el control de las mujeres sobre su propia vida. Es una opresión marcada por nuestra cultura que, en su mayoría, se vive inconscientemente en el día a día. Y, por ello, existen enormes cantidades de mujeres que sufren de depresión, ansiedad, trastornos de la alimentación o de la conducta, entre otros. 

¿Qué se puede hacer para luchar contra ese ataque irracional y nocivo a nivel emocional y físico de las mujeres?

Cientos de soluciones. Desde actividades cotidianas, como aceptar y valorar nuestra manera de existir, dando lo mejor de nosotras para un buen individual y un bien común, dejar de criticar la forma de vestir o el tipo de cuerpo que una mujer pueda tener, tomar consciencia de la noción que se le tiene a una mujer como un objeto complaciente, etcétera. Hasta medidas artísticas o sociales  que fomenten la conscientización y la prevención de este tipo de situación. 

Por ejemplo, Carol Rossetti, diseñadora gráfica de Brasil, empezó a publicar en redes sociales ilustraciones de mujeres acerca de su empoderamiento y su autonomía una vez que se aceptaron a sí mismas. Sin habérselo imaginado, de pronto se volvió popular por su declaración. 

 “Ten buen ánimo. No pienses en los fracasos de hoy, sino en los éxitos que pueden ocurrir mañana. Podrás haberte puesto una tarea difícil, pero tendrás éxito si perseveras y encontrarás alegría al sobreponerte de los obstáculos. Recuerda: ningún esfuerzo cuyo propósito sea obtener algo bello fracasará nunca. Lo que yo busco no está allá afuera, está dentro de mí.” Helen Keller

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