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Las familias con algún miembro con discapacidad tienden a vivir más estresadas

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La discapacidad, en cualquiera de sus variantes, es un evento que afecta en el sistema de una familia. Rechazo, sufrimiento, cansancio, hartazgo, culpabilidad, decepción; estos son sólo algunos de los sentimientos que alberga en la atmósfera del hogar. Después, tras una indagación acerca de la enfermedad y algún programa integral, decidimos enfocar nuestra vida para el bienestar, necesidades y complicaciones de nuestro hijx. Así como el apoyo médico y psicológico.

De cierto modo, volcamos la atención en su discapacidad (y su posible progreso) que tratamos de ocultar lo que nosotros, sus padres, realmente sentimos. Inclusive hay ocasiones las relaciones familiares empeoran si se trata de hablarlo. Sin embargo ahí está, guardado: sin la oportunidad de cambiar ese estado de estrés. 

De acuerdo con un estudio publicado en el periódico Pediatrics, los padres con niños autistas experimentan más estrés, y problemas tanto psicológicos como orgánicos, que sus coetáneos con hijos regulares. 

En esta investigación, 243 madres de niños con discapacidades fueron reclutadas en sesiones de apoyo psicológico y prácticas de autoconsciencia. Desde el inicio, a mitad y a final del estudio, se observaron los niveles de estrés y salud de estas mujeres. Al principio, 85 por ciento de las mujeres tenían un nivel significativamente alto de estrés, 48 por ciento, deprimidas, y 41 por ciento con trastorno de ansiedad. 

Los científicos encontraron que, después de la sexta semana del estudio, las madres redujeron sus niveles de estrés, ansiedad y depresión, sintiéndose más plenas con su vida y mejorando el ambiente familiar. 

Este estudio es una llamada de atención para el apoyo integral a las familias con algún miembro con discapacidad; ya que la llegada de algún evento complicado, mueve al sistema familiar. Dependerá de las herramientas emocionales que tengamos para huir o manejar las crisis. Y la mejor manera de hacerlo es aceptando nuestras fortalezas y áreas de oportunidad, pidiendo ayudar cuando tenemos dificultades, valorando las emociones que sentimos, enriqueciendo nuestras experiencias.

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