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¡Cuidado con estas situaciones de violencia de género en el trabajo!

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Si eres mujer y ejerces tu derecho al trabajar en una empresa, al realizar un deporte profesional, al tomar decisiones acerca del control de la fertilidad, al escoger la profesión que desees, al usar pantalones, al estudiar una carrera universitaria, al testificar en tu propia defensa, al disfrutar de una propiedad sin la firma de un hombre, al obtener la custodia de tus hijos tras una separación marital, al defenderse en contra de la violencia intrafamiliar o de pareja, al vivir bajo tus decisiones y no al de un hombre; entonces también eres feminista.

A pesar de los estereotipos del feminismo, este movimiento político, cultural y económico ha realizado cambios significativos en lo que respecta la equidad de género. No obstante, aún falta mucho trabajo por realizar; el cual puede lograrse con pequeñas acciones en el día a día: al tomar consciencia de la manera en que nos expresamos acerca de los hombres y las mujeres (¿generalizamos?, ¿criticamos cuando actúan de manera distinta?, ¿consideramos que no debemos tomar actitudes del otro sexo?), darnos cuenta de los estereotipos en los que nos manejamos, cómo tratamos a las personas de nuestro mismo sexo (y las del sexo contrario), entre otros.

¿Has transportado esta situación en el ámbito laboral? En ocasiones, hemos sido víctimas o victimarios de nuestros jefes o compañeros de trabajo. Por eso es importante darnos cuenta de las situaciones de riesgo, razonar lo que está pasando, cambiar el patrón y romper la violencia de género. Como por ejemplo:

–       Ser confundidas por secretarias: Aunque laboral como secretaria no implicada nada negativo, es común que alguien externo de la empresa llegue a considerar a una manager como una asistente, cuyo guía debería ser un hombre.

–       Distraerlas de su trabajo por una taza de café o té.

–       Después de dar una opinión firme, decirles que están “en ese tiempo del mes”.

–       Preguntarles si mejor hay un hombre disponible que atienda la situación.

–       Dar una idea y ser ignoraras. Y eventualmente, cuando un compañero (hombre) da la misma idea, se considera que espectacular.

–       Les han llegado a preguntar acerca de planear tener una familia.

–       Ser consideradas como un “riesgo de maternidad”.

–       Las han acusado de sufrir baby brain.

–       Evitar el contacto incómodo (físico o verbal) de algún compañero de trabajo.

 

 

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