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¿Cuál es el problema con los medicamentos para el déficit de atención?

En un artículo anterior acerca del TDA(-H) explicábamos que se trata de un desorden del desarrollo neuronal de un individuo, el cual generalmente se diagnostica únicamente con estudios neurológicos.

Gracias a una rigurosa observación de pacientes con TDA(-H) se han podido distinguir tres tipos: el primero es una persona que se distrae fácilmente y tiene dificultades para organizar o terminar una tarea (TDA); el segundo se presenta en individuos que no pueden quedarse quietos y hablan mucho, generando problemas a causa de su impulsividad (TDA-H); y el combinado, cuando la persona presenta los síntomas de los dos tipos anteriores.

Para diagnosticar a un niño con TDA(-H), es necesario que los síntomas antes mencionados tengan una duración mayor a la de seis meses; es decir que tiendan a soñar despiertos, que olviden o pierdan cosas frecuentemente, se muevan todo el tiempo y de manera incontrolada, que hablen demasiado, que cometan errores por descuido o tomen riesgos innecesarios, que tengan dificultades para resistir tentaciones o problemas para esperar su turno, así como relacionarse con los demás. 

Diversos estudios han sugerido las causas del TDA(-H), creyendo que, además de la influencia genética, existen factores de riesgo que inciden en el desorden. Como por ejemplo la exposición ambiental al plomo durante el embarazo, el consumo excesivo de alcohol o tabaco o una lesión cerebral. 

El tratamiento usual para el TDA(-H) es un una capacitación tanto a los padres como una educación especial a los niños; asimismo, el uso de medicamentos. 

No obstante, la Dr. Doris Greenberg comenta que la práctica de prescripción de medicamentos es nociva en este tipo de trastorno. De acuerdo con esta pediatra, al menos 10 000 niños, entre dos y tres años de edad, están siendo medicados bajo un diagnóstico de este desorden conductual. El problema se presenta cuando los niños son diagnosticados antes de preescolar e incluso antes de tener una interacción significativa con otra persona:

Algunos de estos niños están teniendo problemas reales. Pero también hay padres agobiados que no pueden enfrentar el contratiempo; entonces el doctor prescribe medicamentos como un reflejo de la rodilla. Hay niños con depresión y ansiedad quienes presentan los mismos cuadros sintomáticos, y los medicamentos que se les prescriben [para TDA(-H)] empeoran los síntomas y el problema.

En ocasiones, los padres agobiados confunden TDA(-H) con el deseo de moverse para aprender o con una frustración temporal. La Dr. Greenberg explica que esos movimientos son, de hecho, fundamentales para la infancia. 

Las ventas de medicamentos para este trastorno han aumentado, en los últimos cuatro años, hasta el 89 por ciento. Y la mayoría de éstas vienen de padres que desean que sus hijos sólo alcancen sus ideales. En consecuencia se elimina la oportunidad de ofrecerles una vida normal; ya que el 48 por ciento de los consumidores de esas medicinas, sufren de trastornos del sueño.  

El objetivo es lograr distinguir entre aquellos que verdaderamente cuentan con un trastorno de déficit de atención (con hiperactividad) y aquellos que cuentan con desarrollo neuronal regular. El TDA(-H) no es una enfermedad contagiosa. Hay niños que realmente necesitan el medicamento para poder enfocarse en la escuela. Su calidad de vida y de aprendizaje depende de ello. Sin embargo hay 10 000 de niños que no necesitan ese medicamento; sólo son niños con el deseo de aventurarse y con la necesidad de aprender a aceptar los límites de los padres. 

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