Educación, Familia

5 signos importantes para prevenir las adicciones en tu hijo

adicciones.jpg

 

Las adicciones son hábitos compulsivos, caracterizados por el uso de alguna sustancia tóxica o por la afición desmedida a ciertas actividades. Es decir, es el abuso de ciertas sustancias que interfieren en la vida de la persona que las consume. Mientras que las drogas son sustancias químicas que actúan sobre el cerebro, generando una sensación de euforia o de pasividad. 

Con el paso del tiempo se ha podido descubrir que son afecciones que varían en función de diversos factores: como la edad, la dosis consumida y la frecuencia, las condiciones médicas, biológicas, sociales, culturales y psicológicas, entre otras. Incluso, se ha llegado a distinguir entre la adicción física, donde el cuerpo realmente necesita la sustancia para volver a secretar neurotransmisores que había dejado de generar, ya que de lo contrario responderá físicamente de manera negativa (abstinencia); y la adicción psicológica, la cual es incitada por el consumo cada vez mayor de la droga en búsqueda de sensaciones como la euforia o la tranquilidad, con el fin de experimentar el mismo efecto que al principio. En consecuencia, la intoxicación con drogas y la abstinencia pueden generar síntomas de ansiedad, depresión o hasta psicosis.  

Al ingerir alguna sustancia tóxica ésta un neurotransmisor dentro de las sinopsis de las neuronas, adheriéndose a los receptores localizados en la neurona que recibe el mensaje. Por consiguiente, el cerebro se ajusta a la elevada cantidad de la dopamina, neutrotransmisor de la felicidad, provocando que el cuerpo produzca menos de la misma. Dado que el cuerpo está al borde de dopamina, el cerebro adquiere un límite de gratificación, lo que disminuye la habilidad para sentir cualquier placer. En consecuencia, la persona necesita consumir drogas para lograr que la función del placer regrese a lo normal, aumentando la cantidad de la droga.  

Las adicciones son afecciones que pueden prevenirse y curarse. Para lograrlo, tanto padres como profesores necesitan contar con la información adecuada. Por ejemplo, ¿cómo saber si nuestro hijo está abusando de alguna sustancia tóxica?, ¿qué hacer para prevenirlo?, ¿qué se debe hacer para contener la crisis?  

De acuerdo a estudios del comportamiento humano, las personas dependientes a alguna sustancia tienden a presentar ciertos síntomas. Éstos pueden variar tanto en el individuo como en la situación; es decir, es importante discriminar otras circunstancias que puedan influir en su comportamiento. Estos son algunos de los posibles signos: 

El factor del riesgo en el caso de los adolescentes. En esa etapa, los individuos están enfrentándose a un cambio tanto físico, emocional, psicológico y social. Este cambio los prepara para una vida más independiente, donde buscan su propia personalidad y propio compromiso; por esta razón, es probable que busquen actividades emocionantes, las cuales fomentarán la secreción de dopamina. Puede tratarse de algún deporte, clases artísticas, eventos filantrópicos de su interés, entre otros; otra posible actividad generadora de dopamina es el uso de las drogas. Para prevenir su abuso, el objetivo es generar interés en el adolescente para que no se aburra; es decir, motivarlo a nuevas actividades, a que tome riesgos de manera responsable. Es eliminar el aburrimiento. 

Ansiedad. Como padres, es benéfico saber cómo reaccionan nuestros hijos frente a un nuevo desafío. Por ejemplo, ante un poco de ansiedad puede motivarlos a enfrentar la complicación; por el otro lado, cuando la ansiedad se vuelve extrema, el niño puede sentirse frustrado al no encontrar una solución. Al estar bajo demasiada presión en relación con su desempeño académico, profesional o personal, el adolescente tenderá a sentir un miedo irrevocable ante el fracaso, en especial si la familia tiene altas expectativas de él o ella. En ocasiones, la ansiedad puede provocar que el niño busque cierto alivio en las drogas o alguna conducta autodestructiva. Los especialistas en prevención y contención en crisis de adicciones sugieren que se evite la presión desmedida sobre el adolescente, permitir que sigan sus propios intereses, y que la experiencia de alcanzar sus metas sean genuinas. Sin castigos ni recompensas, sólo con hacerle saber que el amor que sienten por él o ella es incondicional. Cuando el niño cree en sí mismo y desea alcanzar metas por sí mismo (y no por aprobación externa), no necesitará se sentirá ansioso. 

Depresión. Aunque este síntoma es común en la etapa de la adolescencia, no es del todo normal. ¿Notas que siempre está cansado?, ¿que duerme muy poco o demasiado?, ¿su apetito ha disminuido o aumentado considerablemente? En el caso que sean conductas pronunciadas o extremas, puede tratarse de síntomas depresivos; los cuales pueden desencadenar el abuso de drogas. Es recomendable mantener una comunicación abierta con tu hijo, sin juzgar, y preguntar acerca de su vida. 

Alienación. ¿Has notado que tu hijo prefiere estar solo? Existen situaciones escolares, como el bullying, que provocan una enorme presión y ansiedad en un niño. Es útil mantener comunicación continua con la escuela; pasar tiempo con tu hijo para que sepa que puede confiar en ti con respecto a sus emociones. Incluso, habla acerca de tus propios desafíos y complicaciones cuando tenías su edad, eso podrá generar un ambiente empático y asertivo. 

Evitación emocional. Hay ocasiones en el adolescente se esfuerza por alejar las emociones que considera apabullantes; esta puede ser una razón por la que consume drogas, para cortas con las sensaciones difíciles. La evitación emocional es el resultado de un trauma o de un condicionamiento; sin embargo, es una situación donde él o ella debe aprender a conocerlas y expresarlas de manera saludable. Habla a través del ejemplo: cuando te sientas frustrad@ o molest@, articula esas emociones, evitando hacer demostraciones físicas al respecto. Hazle saber que los sentimientos pueden ser abrumadores, pero siempre pasan. En este caso, es recomendable buscar ayuda profesional. La mayoría de las veces, la inhabilidad de sentir emociones es un síntoma de algo más profundo, como un trauma o un problema orgánico.  

Como hemos mencionado anteriormente, las adicciones pueden prevenirse y curarse, de modo tal que existen diversos tipos de terapias y tratamientos profesionales. Casi todas las investigaciones señalan la necesidad de un apoyo social o de intervención terapéutica. En virtud de apoyo a las personas en esta condición, se han creado diversos y numerosos programas y modelos. No obstante, es posible apoyar a la prevención a través de una comunicación abierta y honesta, un apoyo incondicional y cuidado emocional. 

Artículo AnteriorPróximo Artículo

Alojado en Next.LA