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3 cosas para compartir con tu hija sobre su desarrollo como mujer

  • En el caso de las niñas, es importante entender que gran parte de publicidad gráfica con tópicos sexuales y de moda, están representadas en imágenes de “lo femenino” o de lo que desde la mercadotecnia nos venden como tal…

3 cosas para compartir con tu hija sobre su desarrollo como mujer… 

Existen temas de los cuales no nos encanta hablar con nuestros hijos, pero que sin lugar a dudas, es necesario hacerlo. A veces confiamos demasiado en el papel que juega la escuela en la educación de nuestros hijos y, se nos olvida, que a pesar de lo que puedan aprender ahí, ellos siguen teniendo infinidad de preguntas que no se atreven a externar. Si a eso le sumamos el flujo de información mediática y constante al que están expuestos y todo lo que esta les genera, debemos atrevernos a hablar con ellos para generar un espectro de confianza a partir de información real y útil.

En el caso de las niñas, es importante entender que gran parte de publicidad gráfica con tópicos sexuales y de moda, están representadas en imágenes de “lo femenino” o de lo que desde la mercadotecnia nos venden como tal; puedes creer que tu niña es demasiado joven para empezar a aprender sobre sexo, pero ella ya está expuesta al tema quieras o no. Todos los días está absorbiendo como el mundo a su alrededor ve a la sexualidad y la corporalidad femeninas, con lo cual irá construyendo su ideal de adolescente y mujer.

Por ello es que, además de lidiar con las presiones culturales y sociales en materia de su sexualidad, nuestras hijas a menudo también sienten la carga de tener poco o ningún apoyo en sus propios hogares, lo cual desemboca en muchos casos en un desconocimiento e inseguridad respecto a su cuerpo; esta inseguridad se van acumulado de la niñez y la adolescencia hasta culminar en problemas de autoestima que terminan complicando sus vidas amorosas.

Para que te des una idea, las preguntas más frecuentes que se llegan a hacer nuestras niñas, son las siguientes:  

¿Soy lo suficientemente delgada para ser amada? 
¿Soy lo suficientemente bonita para ser amada? 
¿Soy lo suficientemente sexy para ser amada? 
¿Son mis pechos lo suficientemente grandes para ser amada? 

A continuación, te recomendamos 3 cosas que debes tener en cuenta en cualquier plática que tengas con tu hija al respecto y puedas orientarla:

1. Ella necesita información sobre su cuerpo.

No podemos desarrollar confianza real sin conocimiento de nosotros mismos, por lo cual es muy importante que a la hora de entablar este tipo de charlas, no temas llamar las cosas por su nombre; por ejemplo, al referirse a su vagina, no se te ocurra decirle usar eufemismos tipo  “lo que tenemos ahí abajo”.  Si ella es lo suficientemente mayor para saber lo que es el lóbulo de su oreja, entonces ella es lo suficientemente mayor para saber lo que es cualquier otra parte de su cuerpo, no la subestimes porque la harás sentir avergonzada y eliminarás cualquier dejo de confianza que te pueda llegar a tener.

Tanto la Academia Americana de Pediatría como la Academia Americana de Psiquiatría Infantil y Adolescente, recomiendan iniciar la educación sexual de los niños desde los 18 meses, ¡imagínate!  Si quieres que tu hija sea lo suficientemente segura de sí, tienes que empezar con el ejemplo y hablarle siempre con seguridad y naturalidad de estos temas.

2. Ella tiene que aprender a respetar su cuerpo y sus capacidades.

Recuerda que en esta etapa de su vida, tú eres su modelo a seguir. Si ella percibe que tú no eres respetuosa con tu propio cuerpo, será más difícil para ella respetar el suyo, ya no digamos que otros lo hagan. Evita criticar tu cuerpo, su cuerpo o los cuerpos de otras mujeres delante de ella, así como burlarte de mujeres con sobrepeso o defectos físicos. Si sigues una dieta o haces ejercicio, trata de transmitirle que lo haces por estar saludable, no tanto por lograr un ideal estético y pon énfasis en que si bien es importante que se encuentre a gusto por su apariencia y no hay nada de malo con que se esmere en ello, existen otras cosas que también la constituyen como mujer y persona, como su intelecto.

3. Ella necesita saber que puede hablar contigo sobre cualquier cosa. 

Si tu hija siente que no puede hablar contigo sobre sexualidad, tendrá la impresión que tampoco puede entablar contigo conversaciones más complejas o de su interés; si deseas que tu hija comparta sus pensamientos y sentimientos contigo, tienes que ganarte a pulso ese privilegio. Gozarás la satisfacción de que te verá no solo como una confidente, si no que ella tendrá la certeza y el orgullo de que una plática contigo implicará un aprendizaje real para su vida. 

[The Huffington Post]

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