Crianza, Familia

10 trucos para calmarte y dejar de gritar

10 trucos para calmarte y dejar de gritar

¿Recuerdas la última vez que tu hijo dañó tu teléfono o algún otro objeto caro?, ¿Acaso recuerdas la última vez que pediste a cualquiera de tus hijos que limpiaran su cuarto, que recogieran sus zapatos de la sala, o que dejaran de gritar, o de pelear entre ellos?… no es difícil recordar que muuuchas de esas veces la respuesta fue frustrante, o que te hicieron sentir molesta porque muuuchas de esas veces los niños no hacen caso. Lo relevante de esas situaciones es que suelen despertar ciertas emociones en nosotros los padres que otras tantas veces se reflejan en nuestras reacciones: en enojo, frustración, gritos… y falta de calma.

Si queremos que un niño comprenda, que realmente asimile algo y que lo haga propio por estar convencido de que es lo correcto, debemos actuar desde nuestras propias emociones y ojalá desde la calma para poder conectar con ellos de manera genuina. Esta actitud es la que fomenta el verdadero aprendizaje del niño. La idea no es complicada, pero permanecer realmente en calma no siempre es sencillo, de verdad se requiere mucha empatía, mucha compasión, mucha paciencia… y para apoyar su logro dejamos estas ideas por aquí, para lograr retomar o mantener la calma en tiempos de crisis, de rebeldía, de cansancio (ojo: sea de los hijos o de los padres), para lograr actuar de una manera positiva en lugar de gritar, sermonear o castigar, que finalmente, a pesar de sentar límites y disciplina, ya sabemos que no funcionan del todo o no siempre son efectivos.

1. Sentar límites: cuidarte a ti misma

“¿Qué tanto sabes manejar tu agenda? Si tus días están llenos de cosas que no alcanzas a cumplir por falta de tiempo y/o de energía, es momento de empieces a decir “no” a ciertos eventos o compromisos y que empieces a decir que “si” a una vida mas feliz y menos estresada. Esto no es sencillo cuando tenemos una personalidad complaciente que quiere darle gusto a todo el mundo, pero significa un gran paso para empezar a darnos importancia y a poner nuestra atención, tiempo y energía en las cosas y actividades que realmente nos hacen felices.

2. La técnica rápida de la calma (5 pasos cortos que te hacen analizar doble la misma situación)

  1. Evaluar
  2. Respirar
  3. Relajar
  4. Sonreir
  5. Re-evaluar… cada situación (contando del 1 al 5)

3. Poner un límite de tiempo

Si tu temperamento te hace sentir la necesidad de estar enojada frente a ciertas situaciones, entonces hazlo pero pon un límite de tiempo para terminar con la hostilidad de tu enojo. Lo que mas asusta cuando hay enojo es que no sabemos cuando las cosas van a regresar a estar bien y eso puede empeorar cualquier situación. Suena raro, pero ponerte un límite de tiempo para estar molesta o enojada puede hacer la diferencia y darte una perspectiva distinta sobre la misma situación.

4. Retrasa la respuesta

Si sientes que “tienes” que gritar, trata de hacer algo diferente antes de reaccionar. Cuenta de nuevo del 1 al 5. Toma un vaso de agua. Chupa un hielo. Incluso tomar 30 segundos antes de dar tu respuesta (gritando) puede romper con la urgencia de hacerlo y darte una pausa para retomar tu auto-control

5. Regresa a tu centro

De cada situación por mas absurda y desesperante que parezca trata de identificar que SI te gusta o que aprecias dentro de ella, es decir; busca lo bueno dentro de lo malo, busca lo positivo en lo negativo, algo vas a encontrar… ¿por qué?, porque se trata de tus hijos y los amas con locura y eso es suficiente para identificar algo que ames aun en esa pésima situación para que, hagas lo que hagas al respecto actúes desde el amor.

6. Haz un plan

No podemos esperar que nuestros hijos (pequeños) y no tan pequeños controlen su comportamiento si no somos capaces nosotros mismos de controlar el nuestro. Todo empieza en nosotros. Considera en crear o en hacer tu propio plan para calmarte para cuando te encuentres en esa delgada línea de perder el control y que puedas regresar a la calma.

7. Un acercamiento distinto: exagera tu enojo hasta que uses tu sentido del humor

En lugar de permanecer en el enojo, ponle un propósito, trata de encontrar algo chistoso en la situación, exagera tu reacción para atraer la atención de tus hijos, a veces una situación divertida deja una huella mas profunda y positiva que un momento de gritos. Al terminar de tener su atención reflexionen juntos sobre lo sucedido. Siempre trata de validar tus emociones, no se trata de que te vuelvas la burla o de que todo sea un chiste, se trata de usar el humor para resolver problemas.

8. ¡Canta!

Puede sonar raro, pero es efectivo y divertido. Puedes ponerle letra y música a lo que tienes que decir y hacerlo cantando, se necesita concentración y algo de energía para hacerlo, esto puede disolver el enojo. Deja de repetir que cuelguen la mochila, o que tiendan la toalla o que guarden sus zapatos, canta, repite cantando, tendrás su atención mas pronto y será mas efectivo.

9. ALTO

Lo que detona tu enojo hace que pierdas el control. Para. haz un alto total. Identifica el cambio: tu respiración se acorta, te sientes caliente, tus músculos tensos, estás listo para pelear… En lugar de dar espacio a esta sensación creciente… PARA: date la vuelta, observa la situación, respira… trata de regresar a la calma.

10. Conoce que detona tu enojo

Reconocer los botones que te hacen efecto es el primer paso para evitar llegar a ellos. Deja de hacer todo lo que puedas. Suelta tu teléfono, apaga la televisión, pide ayuda, intenta bajar la energía de todos…, de lo que está sucediendo alrededor, trata de quitar algunas que de verdad te alteren… ruidos, gritos, etc., y comparte con quienes te rodean porqué te molestan ciertas cosas, habla de tus emociones y de tus necesidades, crear puentes de comunicación es muy importante…

Pide a tus hijos que te hagan saber que estás gritando (a veces no nos damos cuenta), toma una pausa luego del enojo, recuerda que se trata de gritar menos o de dejar de gritar (idealmente), se trata de aprender a lidiar con los momentos de estrés: busca un baño si puedes y toma una ducha, enciérrate 5 minutos en otra habitación, has una salida corta a la esquina, solo camina y respira, canaliza tu energía haz unas sentadillas, y siempre siempre siempre habla de lo que sientes, es mejor hacerlo pasada la crisis, exponer tus emociones te vuelve humana y falible frente a tus hijos, les da la cara de que tu también eres una persona y no solo su mamá…

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